Este jueves por la mañana el gobierno provincial llevó adelante en Rosario la inactivación del búnker número 53. Era una vieja casa de familia de Bello al 4000 que devino en un punto de venta de droga dentro de un entramado más amplio en Zona Cero. Ya el año pasado, en un radio de 200 metros, desactivaron otros dos puntos, entre ellos uno muy precario montado debajo de un toldo de nylon. Hay cuatro detenidos.
En contacto con la prensa, el fiscal Diego Giro que supervisó la operación, explicó que la vivienda fue en su momento una casa de familia y que uno de sus integrantes modificó su uso. Por eso, explicó, se decidió tapialarla y no derribarla, por si acaso otros miembros de la familia reclaman la propiedad que hoy se ve muy deteriorada.
“Se tuvo en cuenta la posibilidad de no afectar derechos de los titulares del domicilio, teniendo en cuenta que hay familiares que pueden reclamar que históricamente han vivido ahí”, observó el fiscal y contó que esta casa forma parte de una investigación por microtráfico en el barrio que ya tuvo otras dos inactivaciones en apenas los 200 metros a la redonda.
“Se iba rotando la manera de vender –informó–, en una de esta calles constatamos que montaron una especie de toldito de nylon y se resguardaban ahí para vender. Era una construcción demasiado precaria, pero hacia las veces”.



