El médico rosarino con parálisis cerebral que superó obstáculos y siguió su vocación contra todo. Se trata de Wenceslao Moreno, quien compartió su historia de vida este miércoles en El Tres, marcada por el esfuerzo, la constancia y el deseo de ayudar a los demás. Pese a su diagnóstico, logró cumplir su sueño de ser médico y hoy inspira con su ejemplo. “En mi casa siempre se habló mucho de discapacidad”, relató, al recordar el acompañamiento de su familia y el camino recorrido para alcanzar su meta. 

En diálogo con De 12 a 14, el residente de neurología de la UNR compartió cómo fue el camino hasta llegar a este presente. Acompañado por su familia y amigos, logró recibirse y hoy utiliza sus redes sociales y conversatorios para derribar mitos. También dejó un mensaje clave para los padres sobre evitar la sobreprotección y fomentar la autonomía de las infancias.

Con un diagnóstico de parálisis cerebral desde su nacimiento, el profesional formado en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) logró superar múltiples barreras y hoy se dedica a inspirar a otras personas, derribar tabúes y concientizar sobre la discapacidad a través de sus redes sociales y conversatorios

     

"Yo tuve una hipoxia en el canal de parto, que es una falta de oxígeno", explicó Moreno sobre su diagnóstico inicial, que incluyó tres paros cardiorrespiratorios en neonatología y un pronóstico incierto. Sin embargo, su desarrollo cognitivo no se vio afectado. A lo largo de su vida, atravesó numerosas terapias y cirugías, siendo la última una intervención de estimulación cerebral profunda

En este proceso, el entorno fue clave: "Siempre se habla mucho en casa de discapacidad, pero también tenían que ser hermanas, tenían que estar todos a la par", recordó sobre el trato igualitario que le brindaron sus padres frente a sus dos hermanas menores. A su vez, destacó que su esposa Pilar es hoy "un pilar fundamental" con quien se ayuda mutuamente para salir adelante en los momentos más difíciles.

A los 12 años se instaló definitivamente en Rosario, donde cursó sus estudios. "Ese mismo día dije, «quiero ser neurólogo», no dije «quiero ser médico»", relató sobre el momento en quinto año de la secundaria en el que descubrió su verdadera vocación por casualidad, aunque su madre le recordaría más tarde que de niño ya jugaba a atender pacientes del otro lado de un escritorio. En su paso por la universidad y la vida académica, enfrentó varios rechazos, pero los transformó en impulso. 

"No sé si los que impulsan son los que te hacen replantearte un poco dónde estás parado y si realmente seguís para adelante, te das cuenta que después no te frena nadie", reflexionó.

En su vida cotidiana y profesional, elige una actitud proactiva frente a las miradas ajenas. "Lo uso para romper barreras del día a día, con los adultos me siento más mirado y por ahí lo uso para ese momento, para que la discapacidad no sea el primer foco de atención", señaló. Actualmente, logró construir una comunidad muy fiel en sus redes sociales, donde busca visibilizar su cotidianidad. 

"Yo lo que quiero es transformar el mensaje de lo que es la discapacidad, romper mitos, llevarla mucho más allá y llevarla también a la medicina", destacó. Durante sus charlas y conversatorios en distintas ciudades, e incluso países como Perú, dialoga frecuentemente con familias que atraviesan situaciones similares

Ante la consulta recurrente sobre los miedos y cuidados, dejó un mensaje claro para madres y padres. "A veces nos olvidamos que ese chico también tiene que tener una vida, que el día de mañana no va a estar mamá y papá todo el tiempo haciéndole el camino", advirtió sobre la sobreprotección, y remarcó que el objetivo principal siempre debe ser "darle herramientas para que el chico pueda volar y ser lo más autónomo posible".