Unos 300 agentes federales terminaron de arribar este domingo a Rosario como refuerzo para intentar contener el desborde del delito y se suman a otros 200 provinciales que se sumaron durante la última semana.

Se trata de efectivos de la Policía Federal Argentina y de Prefectura que llegaron a la ciudad en un despliegue con vehículos especiales para patrullar calles y trabajar en las zonas más calientes en cuanto a inseguridad y violencia.

El desembarco representa un 10 por ciento más de los efectivos federales que ya estaban en la provincia de Santa Fe, como adelantó en El Tres el periodista Hernán Funes.

Éste era uno de los anuncios que el presidente Alberto Fernández iba a realizar el pasado jueves en la ciudad, en una visita que finalmente se postergó por el estado de salud de la madre del gobernador Omar Perotti, que falleció el viernes.

Delito sin control

 

El refuerzo se completa en un marco cada vez más violento, en medio de nuevos homicidios y balaceras con heridos en la ciudad y el departamento Rosario.

El fin de semana se inició con un triple crimen con sello narco en la noche del viernes en la ciudad, cuando más temprano ese mismo día habían matado a otras dos personas en diferentes ataques armados.

El sábado se sumó una feroz balacera contra un abogado que había estado preso por efedrina en zona noroeste, y por la noche otro joven baleado en pleno barrio Pichincha (Salta y Alvear) en lo que primero se creyó fue un ataque a un cuidacoches y luego se investigaba como presunto intento de robo.

En tanto, este domingo a la tarde también se reportó un tiroteo en Villa Gobernador Gálvez en el que resultaron heridos un cantante de cumbia y su pareja.