El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) informó oficialmente al Juzgado Federal N.º 3 de Córdoba sobre un nuevo proceso de identificación de restos óseos recuperados el año pasado. El hallazgo se produjo en el sector de Loma del Torito, ubicado en la Reserva Natural La Calera, en las proximidades del que fue el centro clandestino de detención La Perla.

Este avance genera una profunda repercusión en el marco de las causas por delitos de lesa humanidad, especialmente al cumplirse cinco décadas del comienzo de la última dictadura cívico-militar. Bajo la dirección del juez Miguel Hugo Vaca Narvaja, el tribunal inició el contacto con los allegados de las víctimas de forma privada.

De acuerdo con la información disponible, una vez concluidas las notificaciones oficiales y contando con el aval de las familias que opten por difundir los nombres de sus parientes, se realizará una rueda de prensa programada para mediados de la semana entrante.

Este resultado se suma a las 12 identidades ya ratificadas en marzo, todas ligadas a piezas óseas extraídas de la misma área en el expediente denominado “Enterramientos Clandestinos”. Estas labores representan un esfuerzo continuo por recuperar la identidad de las víctimas y reconstruir la memoria histórica sobre el terrorismo de Estado.

Recientemente se confirmó también el comienzo de una segunda etapa de excavaciones y peritajes forenses en el terreno, coordinada por el EAAF. Se prevé que estas tareas se mantengan operativas hasta el mes de septiembre, con el fin de agotar las búsquedas y localizar posibles nuevas evidencias en la zona delimitada.

La Perla funcionó como uno de los núcleos de detención, tortura y asesinato más grandes de Argentina durante el régimen militar. Se calcula que por allí pasaron entre 2.200 y 3.000 prisioneros, gran parte de los cuales integran la lista de desaparecidos.

Dicho predio, situado sobre la ruta que conecta la capital cordobesa con Villa Carlos Paz, es hoy un símbolo fundamental de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Las indagaciones en el lugar no solo fortalecen el acervo probatorio judicial, sino que intentan cerrar décadas de incertidumbre para las familias que todavía buscan a sus seres queridos.