A siete años del asesinato de Marcos Guenchul, la familia y los amigos del joven entrenador personal se movilizaron este jueves al atardecer para renovar el pedido de justicia y homenajear su memoria. La concentración se desarrolló en intersección de avenida Pellegrini y Castellanos, en un espacio verde donde un mural recuerda la cara de la víctima.

Marcela, la mamá de Marcos, encabezó la movilización a la que también asistieron amigos y otros seres queridos. La concentración se realizó en la plaza de Pellegrini y Castellanos, donde está pintada la cara de Marcos en un mural que lo recuerda todos los días.

“Estamos pidiendo justicia a pesar de que pasaron 7 años. Se que esto no va a cambiar pero estamos acá porque queremos abrazarnos. Marcos era muy amiguero y siempre quería estar con sus amigos y su familia”, dijo la mamá. 

Además contó que su nieta Tiziana ya tiene 9 años y le desea “que sea feliz y que pueda disfrutar de la vida” a pesar de la dolorosa historia familiar.

     

Guenchul fue interceptado y ejecutado de un disparo en la cabeza la noche del 23 de julio de 2019 en Sucre y Mendoza, cuando salía de trabajar en un gimnasio de la zona oeste. La causa judicial atravesó un complejo y polémico recorrido de resoluciones contrapuestas que terminó beneficiando a la principal acusada.

"No se pudo cumplir con lo que aspirábamos, que era la condena a prisión perpetua para los tres. Nosotros tenemos la perpetua por la falta de Marcos y la tristeza de por vida", expresó Marcela, la madre de la víctima, en diálogo con De 12 a 14 (El Tres). La mujer remarcó el desgaste generado por la causa: "Nueve jueces y todos tuvieron un criterio distinto".

A lo largo del proceso, la calificación penal sufrió idas y vueltas. Aunque un tribunal de Cámara llegó a imponer penas de prisión perpetua al considerar un plan criminal urdido junto a su ex pareja Priscila Denoya, un posterior fallo de revisión redujo drásticamente las condenas

Denoya pasó de una pena máxima a cumplir cuatro años de prisión como instigadora de amenazas coactivas —obteniendo la modalidad domiciliaria—, mientras que Caio Soso y Maximiliano Panero recibieron 20 y 22 años de prisión respectivamente.

A pesar del dolor, Marcela remarcó que el recuerdo de su hijo se mantiene vivo en su nieta, quien en diciembre cumplirá diez años: "Lo veo en ella. Está alta, es delgada igual que el padre y tiene hasta su misma forma de caminar. A veces me pongo a llorar cuando la veo, pero ella me dice: 'Abuela no llores, que me vas a hacer llorar a mí también'".