Un moho negro presente en la tierra encendió las alarmas de las autoridades sanitarias de Estados Unidos tras provocar un alarmante aumento de abscesos cerebrales en el país. El hongo, que genera cuadros letales en hasta el 70% de las víctimas aun con tratamiento, avanza en territorio estadounidense sin que los científicos logren explicar las causas ni exista una red de vigilancia nacional.

Se trata de Cladophialophora bantiana, un hongo dematiáceo oscuro que se encuentra en el suelo y en materia orgánica en descomposición en todo el mundo. Cuando logra ingresar al organismo, tiene una predilección letal por el sistema nervioso central, donde forma abscesos llenos de pus y tejido muerto que provocan inflamación, convulsiones, pérdida de visión, pérdida de memoria y otros trastornos neurológicos graves, según publicó el medio estadounidense New York Post.

La infección es extremadamente mortal. Está asociada con una tasa de mortalidad de entre el 60% y el 70%, incluso cuando los pacientes reciben tratamiento, y es una causa rara pero importante de absceso cerebral tanto en personas sanas como inmunodeprimidas.

El salto que encendió las alarmas

La voz de alarma la dieron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) el pasado 2 de octubre, con un informe publicado en su Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR). El estudio analiza las muestras de un laboratorio de referencia de la Universidad de Washington. Entre enero de 2009 y julio de 2026, los investigadores identificaron 48 casos confirmados y uno probable.

     

Entre 2009 y 2023, el laboratorio registraba entre uno y cinco casos por año. La cifra aumentó a ocho en 2024 y llegó a 14 en 2025. Es decir, las detecciones se multiplicaron aproximadamente por cuatro entre 2023 y 2025. Y no es solo que se testee más. Entre 2017 y 2023 se detectaban en promedio 8,4 casos por cada 1.000 muestras del sistema nervioso central. En 2025, la cifra alcanzó 26 por cada 1.000, un aumento del 210%.

De los 49 casos totales, el 88% fueron detectados en tejido cerebral intracraneal y el 12% en muestras pulmonares. Los casos se distribuyeron en 21 estados y el Distrito de Columbia. California encabezó con seis casos, Florida y Texas con cinco cada uno, y Pensilvania con cuatro.

¿Quién se enferma y cómo se contagia?

A diferencia de otros mohos negros, que afectan casi exclusivamente a inmunodeprimidos, C. bantiana no es exigente: aproximadamente la mitad de los pacientes no presentaba enfermedades previas que debilitaran su sistema inmunitario.

Según los CDC, se sabe relativamente poco sobre cómo infecta. La vía presunta es la inhalación del hongo en el ambiente o la inoculación directa a través de una herida abierta en la piel, desde donde viajaría por el torrente sanguíneo hasta el cerebro.

El diagnóstico es otro problema. Las lesiones pueden confundirse inicialmente con un tumor cerebral, lo que retrasa el tratamiento antifúngico agresivo y la cirugía para drenar el absceso. Incluso con tratamiento óptimo, hay casos documentados de pacientes que fallecieron en tres meses.

     

Sin sistema de vigilancia y sin explicación clara

Los CDC advirtieron que actualmente no existen esfuerzos de vigilancia a nivel nacional para esta micosis y reclamaron una mayor vigilancia sistemática. Como no es una enfermedad de notificación obligatoria, la incidencia real probablemente está subestimada. "Creemos que probablemente estamos submuestreando", dijo el autor principal, Joshua Lieberman, profesor asociado de medicina de laboratorio en la Universidad de Washington, al medio periodistico MedPage Today.

¿Por qué aumentan los casos?. El informe oficial reconoce que se desconoce la razón del aparente aumento. Lieberman mencionó como hipótesis el calentamiento global: las temperaturas más cálidas favorecen la proliferación de patógenos fúngicos y les permiten adaptarse a entornos que antes no toleraban. También se baraja el impacto del aumento de desastres naturales. Sin embargo, el propio informe de Clarín que resumió el MMWR aclara que no hay evidencia aún de que el cambio climático haya causado el aumento y que el microorganismo, antes considerado tropical, hoy se reconoce en todo el mundo.

Los CDC recomiendan a los médicos que consideren a C. bantiana ante cualquier paciente con signos de absceso cerebral, y piden investigar factores de riesgo epidemiológicos y posibles cambios en la virulencia.