El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue internado este viernes en terapia intensiva luego de que los médicos confirmaran que padece bronconeumonía. El traslado al hospital se produjo después de que el exmandatario se descompensara mientras se encontraba detenido.
Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por golpismo, presentó un cuadro de fiebre alta, baja saturación de oxígeno, sudoración y escalofríos, de acuerdo con el parte médico difundido por el hospital DF Star, ubicado en Brasilia.
Los estudios realizados confirmaron que el dirigente, de 70 años, padece una bronconeumonía bacteriana bilateral, por lo que actualmente recibe antibióticos por vía intravenosa como parte del tratamiento.
Horas antes, su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, había informado que su padre fue llevado al hospital luego de despertarse en la prisión de Papudinha con vómitos y escalofríos. “Pido oraciones para que no sea nada grave”, expresó. El senador es uno de los nombres que más suenan dentro de la derecha brasileña como posible candidato presidencial para las elecciones de octubre.
Bolsonaro arrastra episodios recurrentes de hipo y otras complicaciones médicas desde que en 2018 sufrió una puñalada durante un acto de campaña. Desde fines del año pasado cumple una condena de 27 años de prisión en un sector reservado para militares dentro de una cárcel de máxima seguridad, conocido como Papudinha.
El Supremo Tribunal Federal de Brasil lo condenó en septiembre, junto a varios generales y colaboradores cercanos, por liderar una conspiración golpista con el objetivo de mantenerse en el poder tras perder las elecciones de 2022.
Durante su estadía en prisión, el exmandatario recibe visitas de familiares y aliados políticos, con quienes analiza posibles alianzas de cara a los próximos comicios. Al mismo tiempo, su entorno insiste en que, debido a sus problemas de salud, debería cumplir la pena bajo la modalidad de prisión domiciliaria. Sin embargo, el juez Alexandre de Moraes, encargado de la causa, rechazó hasta el momento todos los pedidos en ese sentido.
En paralelo, los abogados de Bolsonaro solicitaron esta semana autorización para que el expresidente pudiera recibir en su celda a Darren Beattie, funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos. El magistrado inicialmente aprobó el encuentro para la próxima semana, pero luego dio marcha atrás después de que el canciller brasileño Mauro Vieira advirtiera que la reunión podría interpretarse como “una injerencia indebida” de la administración de Donald Trump en asuntos internos de Brasil.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil señalaron además que la visita a Bolsonaro en prisión no formaba parte de la agenda oficial que el funcionario estadounidense había comunicado a la diplomacia brasileña.
Beattie, integrante del área de diplomacia pública del Departamento de Estado, se encuentra en Brasil para participar el próximo 18 de un foro bilateral entre Brasil y Estados Unidos dedicado al debate sobre minerales críticos.



