Nélida busca con desesperación a su hijo Franco Tomás, un joven de 28 años que falta de su entorno desde el domingo que se jugó la final del Mundial. Este jueves, la mujer brindó declaración en el Centro de Justicia Penal de Rosario y reiteró su angustia por la falta de respuestas y de pistas firmes sobre el paradero del muchacho, quien había salido a festejar y jamás regresó.

Según describió De 12 a 14 (El Tres) desde el lugar, el joven dormía en el refugio Sol de Noche. Tras presentar testimonio ante la Justicia, su madre explicó el calvario que transita desde la madrugada posterior a la Final. “Estuvimos hablando, pero muy poco. Yo era la que más insistía en hablar con él, él no me contestaba mucho”, indicó sobre los mensajes que intercambiaron hasta las 4.20 de la madrugada del 19 de julio, momento en el que el celular dejó de recibir notificaciones de WhatsApp.

La denuncia formal por averiguación de paradero se radicó en la comisaría correspondiente luego de que transcurrieran cuatro días sin ningún tipo de novedades. “Ya era demasiado y no sabía nada de él”, recordó Nélida. En ese lapso, la mujer acudió varias veces al trabajo del joven, pero tampoco había asistido. Franco pasaba sus noches en el refugio Sol de noche, donde las autoridades tampoco registraron su ingreso posterior al día de la final.

En medio de la búsqueda contrarreloj, la madre se dirigió a las oficinas de Desarrollo Social del municipio para solicitar ayuda. Allí recibió un dato que le dio una luz de esperanza temporal: le aseguraron que Franco había sido visto en las inmediaciones del parque España, junto al río. “Ese era mi miedo, de que le pasara algo, que se cayera, todo eso, no vivía tranquila ni en paz, estaba mal, desesperada”, confesó. 

Al saber que había estado en ese sector de Rosario se sintió aliviada, pero la tranquilidad se esfumó cuando regresó al parque al día siguiente y ya no logró ubicarlo.

Consultada sobre las características del muchacho y la ropa que vestía, la madre aportó algunas descripciones para facilitar su reconocimiento en la calle. Indicó que es “flaquito” y que, según el relato de un testigo, aquel domingo de caravana y movilización popular habría llevado “una campera negra con capucha o un gorrito blanco”. Además, la mujer fue tajante al descartar que el joven estuviera atravesando una situación de consumo problemático severo. “No consumía, no tomaba nada. Se habrá fumado algo, bueno, pero no era un adicto”, subrayó.

Hasta el momento, la viralización de la imagen de Franco en la ciudad no arrojó resultados positivos. Pese a que el caso cobró estado público, el teléfono sigue apagado y no llegaron señales.

En ese contexto, Nélida aprovechó la cobertura periodística para enviarle un mensaje directo a su hijo, por si logra escucharla. “Que trate de comunicarse conmigo, que me diga que está bien, nada más. Que me diga, mamá, estoy bien. Y ya está. Y si no quiere venir...”, cerró, visiblemente agotada por la espera.