La calidad de la nutrición infantil se convirtió en un motivo de preocupación entre los profesionales de la salud, ante la notable disminución en el consumo de nutrientes indispensables para el desarrollo de los niños. En una entrevista brindada al programa Cada Día por la pantalla de El Tres, la nutricionista María Soledad Cabreriso trazó un panorama alarmante sobre el déficit de dos componentes clave estructurales: el calcio y la vitamina D.

La especialista en nutrición materno infantil e integrante de la agrupación Profeni (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil) precisó las preocupantes estadísticas actuales. "Hoy, siete de cada 10 niños no cubre la recomendación de calcio y el 90% no cubre la recomendación de vitamina D", aseguró Cabrerizo, remarcando que esta problemática impactará de forma directa en el crecimiento de los más chicos.

La falta de estos nutrientes se da en un contexto donde los niños consumen pocas frutas, verduras, legumbres y alimentos fermentados, perdiendo de vista la ingesta de fibra y microorganismos vivos esenciales para la microbiota intestinal. En el caso específico de los huesos, la falta de calcio proyecta problemas a futuro.

"Nosotros lo que tenemos que pensar es que en los niños lo que sucede es que durante las etapas de crecimiento, el hueso está en formación", advirtió la nutricionista, para luego explicar que si esa estructura no se consolida con calidad en la infancia, las consecuencias derivan en fragilidad ósea y posibles cuadros de osteoporosis.

     

La importancia de los lácteos y la cocina casera

Frente a ciertos mitos modernos que cuestionan el consumo de derivados de la vaca, la profesional fue contundente al defender su inclusión en la dieta habitual de las infancias. "Las mejores fuentes de calcio, no solo en cantidad, sino en biodisponibilidad, es decir, el aprovechamiento que nuestro cuerpo hace de ese nutriente, son precisamente los lácteos, leche, yogur y queso", detalló Cabreriso. El yogur, en particular, aporta microorganismos que fortalecen el sistema inmunológico y favorecen la digestión.

Para que los chicos incorporen estos alimentos sin que represente una carga de tiempo o un presupuesto abultado para los adultos, la especialista recomendó aplicar la creatividad y recuperar el valor de la comida hecha en casa, incluso de forma rápida. A modo de ejemplo, sugirió reemplazar la manteca por yogur natural en la preparación de un budín, o bien armar un sándwich clásico con queso y aderezos caseros antes que recurrir al delivery.

Vitamina D, pantallas y suplementos

La escasez de vitamina D en el 90 por ciento de los niños no responde únicamente a un factor alimenticio, sino también a las costumbres sedentarias. Según puntualizó la profesional, este déficit está fuertemente vinculado al aumento del tiempo frente a las pantallas y a la reducción de las horas de juego al aire libre. "Es un nutriente que nosotros podemos incorporarlo con los alimentos, pero que también la podemos sintetizar a través de la piel cuando estamos expuestos a la luz solar", argumentó.

Finalmente, Cabreriso desalentó el uso indiscriminado de suplementos vitamínicos comerciales o proteicos para compensar las malas dietas infantiles. "El suplemento tiene que ser el último recurso", sentenció.

En ese sentido, concluyó que la prioridad debe ser siempre cubrir las necesidades mediante una variedad de alimentos y que cualquier suplementación debe realizarse estrictamente bajo la supervisión de un profesional de la salud.