Los científicos de la Nasa ven en Titán, la luna más grande de Saturno, un candidato ideal para montar una base de descanso y reabastecimiento para misiones al espacio profundo. La idea aparece en un estudio respaldado por la agencia que está en revisión para publicarse en el sitio especializado Acta Astronautica.

Titán es un 50% más ancha que nuestra Luna y tiene lo que ningún otro cuerpo fuera de la Tierra ofrece: una atmósfera densa rica en nitrógeno, además de ríos, lagos y mares llenos de metano y etano. Esos hidrocarburos son precursores potenciales de la vida, pero también combustible.

Conor Nixon, astrónomo del Centro de Vuelos Espaciales Goddard y autor principal del estudio, lo resumió así en Universe Today: “Titán rebosa de hidrocarburos, lo que en la Tierra llamamos petróleo y gas natural”. Su atmósfera tiene un 5% de metano, el gas que usamos para calefacción y cocina. En la superficie hay hidrocarburos más pesados: propano de las garrafas para la parrilla, butano de los encendedores, además de queroseno y gasolina.

“Además de quemar estos hidrocarburos, también podemos fabricar muchos productos como plásticos, caucho sintético y materias primas para todo tipo de productos, desde disolventes hasta productos farmacéuticos e incluso alimentos”, explicó Nixon.

Una base o una gasolinera intergaláctica

Con esos recursos, el equipo plantea dos escenarios, Titán como asentamiento permanente o como parada técnica. Las naves podrían recargar combustible al volver a la Tierra o al seguir hacia los confines del sistema solar, Neptuno, Urano o las otras lunas de Saturno. Y no solo combustible. Según Nixon, en una escala lunar los astronautas reabastecerían “materias primas para alimentos, tal vez para impresoras 3D usadas para fabricar piezas de repuesto, textiles, utensilios y más”.

El contraste con nuestra Luna es fuerte. La Nasa dijo que podríamos empezar a construir una base lunar en 2027, pero allí los hidrocarburos como el metano son mucho más escasos. “Esta combinación de abundante carbono reducido, junto con nitrógeno y oxígeno disponibles, convierte a Titán en un mundo atractivo y rico en recursos”, escribió el equipo.

Los desafíos titánicos

No es tan simple. La temperatura media en Titán ronda los -290 °F, unos -179 °C. La presión atmosférica es 50% mayor que en la Tierra y la gravedad es apenas una séptima parte de la que tenemos acá.

Aun así, los autores creen que pensar en escalas cósmicas será clave si queremos ir más lejos. “Si bien estas visiones son especulativas por el momento, los recursos únicos disponibles en Titán implican que eventualmente se desarrollarán misiones para aprovecharlos”, concluye el artículo.

En 2028, la Nasa planea lanzar Dragonfly, una misión de reconocimiento para comprobar si Titán tiene los ingredientes necesarios para albergar vida. Ese será el primer paso para saber si la luna helada puede pasar de curiosidad científica a punto estratégico en la ruta del espacio profundo.