El parque automotor en Rosario ha crecido sostenidamente en la ciudad en estos últimos años, y las políticas públicas en el área central en materia de movilidad deben por ello ser revisadas a partir de los usos y costumbres de los transeúntes. En ese aspecto, la calle Rioja es una de las arterias más transitadas del microcentro, ya que conecta la ciudad de este a oeste, y es por ello que hace unos años fue eliminado allí el transporte urbano de pasajeros; en cambio, fue sumada en su carril izquierdo una ciclovía a lo largo de 700 metros, entre las calles Buenos Aires y Corrientes.

En un relevamiento realizado por el equipo de la concejala Anahí Schilbelbein fueron detectadas algunas cuestiones irregulares, que incumplen el espíritu del Plan Integral de Movilidad (PIM), ante lo cual la concejala radical planteó la posibilidad de que dicha vía para ciclistas sea erradicada en la arteria céntrica, y se recupere la fluidez ante congestionamientos vehiculares constantes. 

Las irregularidades detectadas son, entre otras planteadas: que a partir del ensanchamiento de veredas para priorizar peatones al ser zona comercial, el 70% del tramo de calle Rioja tiene un ancho promedio menor a siete metros (el mínimo establecido en el PIM para incorporar ciclovías); a la vez que los conductores de vehículos particulares incumplen a diario la prohibición del estacionamiento establecida por ordenanza, y que además para evitar mayor congestión, traspasan la línea divisoria de la ciclovía por el poco espacio.

Al conocer la propuesta de eliminación, desde la asociación civil STS, con su proyecto Rosario en Bici, los activistas pidieron ser parte de una audiencia en la comisión de Obras Públicas, donde argumentaron la necesidad de sostener dicha arteria, implementarle mejoras para la seguridad de los ciclistas que se ven invadidos, y además sumar más arterias para mejorar la red de ciclovías de la ciudad.

La reunión transcurrió ordenadamente bajo la presidencia de la concejala Sabrina Prence este martes, y tanto la edil Schilbelbein como varios de los miembros de STS Rosario dieron sus argumentos con respeto y a su turno. Los miembros de la comisión acordaron solicitar al Ejecutivo estudios que se hayan realizado ó que se realicen para evidenciar estadísticamente la seguridad de los ciclistas y luego determinar con qué propuesta avanzar: eliminar o mejorar esa vía.

La concejala que promueve la quita recordó que en junio del año pasado se hizo una revisión de la red de ciclovías, con tres criterios de análisis: la conectividad, la seguridad de usuarios y el mantenimiento de infraestructuras de las ciclovías. “La vía de calle Rioja en el Plan Integral de Movilidad no cumplió su meta. En arterias angostas como la calle Rioja, la presencia de un carril exclusivo para bicicletas favorece la ralentización del tráfico, y la invasión diaria de dicho carril por parte de automovilistas y motociclistas, pone en riesgo la integridad física de los ciclistas. A eso se suma que a lo largo de esos 700 metros hay comercios de venta de electrodomésticos, por lo que la carga y descarga de proveedores y clientes se termina haciendo sobre la calzada, aun cuando en esa arteria esté prohibido estacionar”, repasó la concejala Schilbelbein.

 Las bicisendas son recursos útiles mientras se garantice su seguridad. (archivo Rosario3)
. Las bicisendas son recursos útiles mientras se garantice su seguridad. (archivo Rosario3)

A esto sumó: “Hay una invasión permanente de los automovilistas sobre la ciclovía, y esto genera inseguridad para los ciclistas. Se resolvería con algún control exhaustivo, pero implementar un agente municipal las 24 horas es imposible. Por eso proponemos una revisión y la eliminación de la ciclovía”.

Al respecto, los integrantes de STS Rosario propusieron como alternativas para mejorar la movilidad en ese tramo de la ciudad como la incorporación de separadores físicos que impidan la invasión de vehículos en la ciclovía, fiscalización del cumplimiento de prohibición del estacionamiento y de las dársenas de carga y descarga, y la realización de un proceso integral y participativo en conjunto con el Concejo de la Bicicleta (Ordenanza 10400).

Pablo Frontalini, primero de los activistas de STS Rosario en hablar, estableció: “Compartimos que es necesario revisar el PIM y ver qué cosas mejorar de la red de ciclovías, pero tomamos el diagnostico como equivocado porque no resolvería el congestionamiento de ese tramo. La ciclovía no es causante de la congestión, sino que se da por el crecimiento del parque automotor en toda la ciudad. Bajo esta perspectiva, eliminar la ciclovía no combate el asunto de carga y descarga ni la fluidez, sino que aumentará el riesgo de los ciclistas quitando la segregación en vez de mejorar su puesta”.

Otra de los activistas, de nombre Yamila Riego, aseguró que “la congestión no se resuelve quitando una ciclovía: fue probado en ciudades del mundo que aun eliminándola, sino que vuelve a haber congestión y se agrava con el efecto de demanda inducida. Además eliminar la ciclovía contradice la política de movilidad vigente de la ciudad que viene creciendo a largo plazo, con la red de ciclovías y con el desincentivo de la movilidad motorizada y el crecimiento de la movilidad activa. Esa política se implementa con infraestructura eficiente para generar que sea una vía segura al usuario”.

Recordó entonces que la red de ciclovías actualmente carece de un tramo por Rioja entre Corrientes y bulevar Oroño, y que “justamente lo que se necesita es completarla para generar la conexión completa de la red ciclista en ese tramo, así como en los demás tramos que restan para conectarlas en la red de ciclovías de la ciudad”.

Finalmente una tercera activista, Agustina Gimbatti, repasó: “Ya que esta ciclovía no cumple los objetivos con los que fue pensada, la propuesta es mejorarla y segregarla con separadores físicos como hay en otras ciclovías de la ciudad. Y que agentes hagan cumplir con las normas, eliminando el estacionamiento de autos (ya que está prohibido) y controlando el uso correcto de las dársenas de carga y descarga”.

Fue entonces que llamaron a “que se reactive el Consejo de la Bicicleta, que se encuentra reglamentado por ordenanza, para trabajar en una solución integral de una manera ordenada, ya que la ciudad viene avanzando en políticas de movilidad y retroceder con esta bicisenda iría contra la movilidad segura territorial con condiciones básicas de tránsito para miles de ciclistas de todos los barrios”.

Pedido de estudios para seguir el debate


Los integrantes de la comisión de Obra Pública analizaron la propuesta y acordaron trabajar en una serie de alternativas y pedidos de informe al Ejecutivo para la implementación de posibles soluciones, y principalmente estadísticas de cantidad de ciclistas accidentados registrados en la mencionada ciclovía.

La concejala Fernanda Gigliani destacó que “si el problema está en el ancho de la calzada, habría que hacer cumplir la prohibición del estacionamiento en vez de prohibir al ciclista”, y estableció: “Antes de tomar una decisión del Concejo de prohibir, me parece errado que no se haga un análisis. Seria bueno tener un numero de cantidad de ciclistas lesionados en esa arteria. Si no se evaluó en ese momento, hacer la ciclovía en alguna calle alternativa. Y que podamos debatir en base a datos”.

Recordó que esa calle céntrica ya cuenta con diez años de existencia, y aseveró: “No tengo datos, pero tampoco dudas de que muchos automovilistas desalientan su paso por calle Rioja al estar la ciclovía. Es decir, si se elimina, van a pasar más automóviles por Rioja. Y la prioridad según el PIM la tiene el peatón y luego el ciclista, entonces esta decisión va contra el espíritu de este plan. Una línea pintada en el asfalto no va mas, porque hay que brindar seguridad al ciclista”.

Otros concejales recordaron tomar en cuenta en el análisis también el planteo de la concejala Schilbelbein que “habría que además escuchar a los comerciantes de esa arteria su opinión sobre el asunto”.