El rebelde del cosmos. Los planetas nacen del mismo disco de gas y polvo que hace girar a su estrella y por ende, giran en la misma dirección y más o menos en el mismo plano. GJ 3090 b decidió no hacerlo. Un equipo de la Universidad de Ginebra (Unige) confirmó que este exoplaneta, ubicado a unos 73 años luz en torno a una enana roja, no solo tiene una órbita desalineada, sino que es completamente retrógrada: orbita en la dirección equivocada, opuesta a la rotación de su estrella.

"Para nuestra gran sorpresa, el planeta GJ 3090 b no solo tiene una órbita muy desalineada, sino que además orbita en sentido retrógrado, en dirección opuesta a la rotación de su estrella", declaró en un comunicado Yann Carteret, del Departamento de Astronomía de la UNIGE. El mundo, descubierto en 2022, parecía a primera vista bastante común. La investigación fue publicada en la especializada revista Astronomy & Astrophysics.

GJ 3090 b es lo que los astrónomos llaman un "subneptuno": tiene un radio 2,2 veces mayor que la Tierra y una masa 4,5 veces superior. Es el tipo de planeta más abundante en la Vía Láctea, lo que hacía su comportamiento aún más inesperado. Usando el instrumento NIRPS del Observatorio La Silla, en Chile — especializado en el infrarrojo — el equipo logró medir con una precisión inédita para un planeta tan pequeño el ángulo Psi.

     

El Psi es la diferencia de orientación entre el plano ecuatorial de la estrella y el plano orbital del planeta. En la Tierra, es de apenas 7 grados. En GJ 3090 b, es de 136 grados. "El rendimiento de NIRPS en el infrarrojo permitió alcanzar la precisión necesaria para medir el ángulo entre el plano orbital del planeta y el plano ecuatorial de la estrella para un planeta tan pequeño", explicó Léna Parc, también de la UNIGE.

Hasta ahora, solo se conocen cinco sistemas con un Psi superior a 70 grados. Pero todos los demás tienen una explicación lógica: un compañero masivo — un Júpiter caliente, una enana marrón u otra estrella — cuya gravedad pateó al planeta y lo sacó de su curso. GJ 3090 b está solo. No hay ningún culpable a la vista.

     

¿De dónde viene entonces?

La ausencia de un perturbador obliga a repensar cómo se forman los sistemas planetarios. "La ausencia de un compañero masivo que explique esta órbita inusual nos llevará a explorar otras hipótesis", señaló Vincent Bourrier, de la UNIGE.

Bourrier propone una idea fascinante, la estrella no habría tenido un solo disco protoplanetario, sino dos. Después de formar su primer disco, la enana roja habría capturado material de otro lado, formando un segundo disco secundario, desalineado y retrógrado. GJ 3090 b habría nacido en ese segundo disco rebelde.

Si se confirma, sería la prueba de que los sistemas planetarios pueden ser mucho más caóticos y tener historias mucho más accidentadas de lo que creíamos.