Astrónomos detectaron un estallido de rayos gamma, denominado GRB 220706A, que permaneció activo durante 27 días emitiendo destellos de rayos X después de la explosión inicial. Es 20 días más que el récord anterior.

Según el sitio especializado Space.com, fue captado el 6 de julio de 2022, pero su análisis recién ahora toma relevancia. Lo inédito no es solo la duración, sino que su motor central siguió funcionando casi un mes. "Desconocemos cuál es el motor principal que impulsa este estallido, y eso es lo que hace que este sea un acontecimiento tan fascinante", dijo a Space.com Benjamin Gompertz, de la Universidad de Birmingham.

Normalmente, los destellos de rayos X aparecen en los primeros días tras un GRB. Aquí aparecieron casi un mes después. "El récord anterior de erupciones tardías se registró unos seis días después del estallido", explicó Gompertz.

¿Qué pudo causarlo?. Los GRB son las explosiones más poderosas del universo. Los largos nacen del colapso de una estrella masiva que forma un agujero negro. Los cortos, de la colisión de estrellas de neutrones.

     

GRB 220706A es un GRB ultralargo, una categoría rarísima. Y vino acompañado de una supernova inusualmente brillante. Hay dos hipótesis principales, por un lado un magnetar. Una estrella de neutrones con un campo magnético extremo que gira 1.000 veces por segundo. El mismo mecanismo que se propuso para otro ultralargo en 2011, el GRB 111209A, cuya supernova es muy parecida a esta. Por otro, una estrella gigante. Para alimentar 27 días de energía, se necesitaría una estrella con un radio 1.000 veces mayor que el Sol, una supergigante azul, mucho más grande que las Wolf-Rayet que suelen producir GRB. También se baraja que el chorro de la explosión esté chocando contra capas densas de material que la estrella expulsó antes de morir.

Detectar estos monstruos es difícil. La mayoría de los satélites que cazan GRB están en órbita baja y pierden de vista el objetivo cada 90 minutos. No importa para un estallido de 30 segundos, pero sí para uno de casi un mes. Además, brillan más en rayos X que en rayos gamma. La esperanza ahora es la sonda Einstein, lanzada recientemente y mucho más sensible a los rayos X.

La investigación del equipo está publicada como preprint en arXiv, aún sin revisión por pares. Pero si se confirma, abre una pregunta mayor: ¿los GRB ultralargos son una versión extrema de los normales, o son un tipo de evento completamente distinto?.