El senador Flávio Bolsonaro, que tras haber perdido el último domingo en las elecciones brasileñas ante el presidente Luis Inácio Lula da Silva decidió irse del país, está bajo investigación en dos causas penales que tramitan en el Supremo Tribunal Federal de Brasil. En una se lo acusa de haber utilizado una empresa de apuestas para lavar deducciones fraudulentas de pensiones del Gobierno destinadas a adultos mayores, mientras que en la otra se le atribuye haber aceptado millones de dólares de un banquero que también está bajo investigación.

La primera causa en su contra, a cargo del juez supremo Alexandre de Moraes, indaga una presunta maniobra de lavado de dinero y evasión de divisas a través de plataformas de apuestas y de pagos vinculadas al abogado Willer Tomaz, amigo de Bolsonaro. La investigación se originó en la Policía Federal de Río Grande del Sur y llegó al TSF cuando los investigadores encontraron referencias a Flávio.

Moraes ordenó la semana pasada el bloqueo del equivalente a 1.200 millones de dólares en bienes vinculados a Tomaz. Además, levantó sus secretos bancario, fiscal y cambiario, suspendió las actividades de empresas ligadas a él y dispuso medidas sobre sus pasaportes.

Entre los elementos que analiza la Policía Federal figura una cuenta bancaria de la empresa Alcazar Holdings, vinculada a Tomaz, donde Flávio aparecía como usuario con acceso privilegiado, identificado como “master”. También se sigue el rastro de otra cuenta que movió 130 millones de reales (24 millones de dólares) a comienzos de 2025.

La defensa de Tomaz niega que Flavio tuviera facultades para mover fondos y calificó el bloqueo de desproporcionado. El senador sostuvo que su relación con el abogado era estrictamente personal.

Fue en el marco de esa causa que se dictó la orden de no salir del país durante la jornada del lunes, al día siguiente de los comicios en los que fue derrotado por el presidente Lula, luego de haberse impuesto en primera rueda en lo que parecía la antesala de un balotaje triunfante.

El juez Moraes canceló el pasaporte brasileño del senador, le ordenó entregar en un plazo de 24 horas cualquier documento de viaje de otra nacionalidad y le prohibió comunicarse con Tomaz.

El abogado fue blanco este año de la Operación Sin Descuento, que investiga irregularidades en el sistema previsional, y se fue del país para vivir en Estados Unidos. Allí también está instalado el hermano de Flávio, Eduardo Bolsonaro, igualmente prófugo.

El juez de Moraes, que firmó la resolución contra Flavio, tiene un historial antagónico con los Bolsonaro. Fue quien lideró el juicio contra el patriarca del clan, Jair Bolsonaro, así como siete colaboradores del exmandatario, y que lo llevó a una condena a 27 años de prisión.

Financiamiento de Dark Horse
 

La segunda causa contra Flavio, a cargo del juez André Mendonça, investiga el financiamiento de Dark Horse, una película sobre la trayectoria política de Jair Bolsonaro. La Policía Federal analiza la participación de Flávio en la obtención de fondos del polémico banquero Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master.

Vorcaro, detenido en marzo, está acusado de defraudar a gran parte de los 800.000 clientes del Banco Master —incluidos varios fondos de pensiones de gobiernos estatales— por cientos de millones de dólares, tras convencerlos de realizar inversiones cuestionables. El escándalo salpicó a varios altos funcionarios.

De acuerdo con mensajes y audios incorporados a la causa, Bolsonaro participó de las negociaciones con Vorcaro por el dinero del film, y el foco está puesto en que parte de ese monto millonario se habría desviado a otros destinos.

Los fiscales sospechan que los fondos del banquero se utilizaron para pagar los gastos de su hermano Eduardo Bolsonaro y para promover la agenda política de Flávio Bolsonaro ante el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump, según muestran documentos.

El senador, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, podía conservar su banca en el Senado hasta febrero de 2027, solo tres meses más, cuando debía perder los fueros que lo hacían inmune a una condena. Aun así, las causas podían seguir siento tramitadas en el STF, tal y como sucedió.

Flávio se había negado a reconocer la victoria de su rival el domingo, cuando le agradeció a los “casi 60 millones de brasileños” que lo votaron y anunció que asumiría la jefatura de la oposición a Lula. Pero el Partido Liberal (PL), la fuerza que representa tanto él como su padre, sí reconoció formalmente la derrota.

“Reconocemos el resultado presidencial, proclamado por el Tribunal Superior Electoral (TSE)”, señaló en un comunicado su presidente, Valdemar Costa Neto, en una demostración de no alineamiento incondicional con su frustrado candidato, que siguió en caída y terminó saliendo del país.

Eduardo Bolsonaro dijo antes de las elecciones que una derrota electoral obligaría a Flávio a dejar Brasil. “Si mi hermano no gana, estoy a favor de que se marche del país”, dijo al podcaster Steven Crowder el 23 de octubre.

Jair Bolsonaro también se trasladó a Estados Unidos tras haberse negado a reconocer su derrota frente a Lula en 2022, durante el mandato del entonces presidente estadounidense Joe Biden. Posteriormente regresó a Brasil, pero fue condenado a 27 años de prisión por conspirar para dar un golpe de Estado, luego de que sus seguidores irrumpieran en edificios gubernamentales.