Los festejos de Halloween generaron un respir. para algunos rubros comerciales de la ciudad de Rosario. En un escenario marcado por la caída del consumo, la celebración impulsó las ventas de artículos de cotillón, disfraces y golosinas. Miguel Angel Rucco, referente de la Asociación de Comerciantes de calle San Luis e integrante del Observatorio Económico de Rosario, dialogó este lunes con el programa De boca en boca (Radio 2) y trazó un panorama sobre la situación actual del sector, destacando el fenómeno festivo, pero advirtiendo que es alarmante aumento de locales vacíos en el centro urbano.
Durante la entrevista, el dirigente mercantil explicó que la festividad importada se convirtió en una fecha clave de comercialización que crece de forma sostenida. "Hoy genera una demanda extraordinaria. La gente lo incorporó y hoy es una costumbre social, una fiesta popular", señaló Rucco. Según describió, las familias salieron masivamente a las calles y espacios públicos rosarinos para celebrar, como ocurrió en la plaza López o en las calles de barrio Belgrano, donde se congregaron miles de niños en busca de dulces.
En ese sentido, el referente valoró que este tipo de eventos sirve para levantar el ánimo del consumidor en un rubro que viene sumamente castigado. "La gente tiene miedo, no gasta, lo último no lo gasta y en esto, por hacer feliz a un niño, decide gastar ese manguito extra", graficó el comerciante. Además, detalló que se trató de compras de bajo impacto económico, con artículos simples como caretas o capas que oscilaron entre mil y cinco mil pesos.
A pesar de este alivio temporal que trajo el cierre de octubre, la realidad de fondo sigue siendo compleja para los negocios rosarinos. Rucco fue contundente al dimensionar el esfuerzo que deben hacer los dueños para sostenerse frente al aumento de los servicios y los alquileres. "Para recuperar los meses complicados que venimos pasando de caída de ventas, necesitamos de estas fiestas, unas cuantas, como dos o tres navidades, por ejemplo, para poner las cuentas al día", aseguró.
El representante comercial reveló que, lamentablemente, muchas pymes están postergando pagos de impuestos o financiándose por vías alternativas para no cerrar, al punto de que algunos llegan a sufrir embargos judiciales. A esto se suma el desafío de competir con las nuevas modalidades de venta online y los supermercados mayoristas de origen asiático, lo que obliga a los comerciantes tradicionales de calle San Luis a agudizar el ingenio y apostar al asesoramiento y al servicio de atención presencial para no perder terreno ante un bolsillo cada vez más flaco.
La crisis prolongada de consumo dejó una marca evidente en la fisonomía urbana: el cierre paulatino de persianas. Consultado sobre la desocupación de inmuebles comerciales, Rucco confirmó que la tendencia es creciente. Tras realizar relevamientos trimestrales desde el Observatorio Económico en la zona del macrocentro, los resultados arrojaron datos preocupantes que están a la vista de los transeúntes.
"Lamentablemente, tenemos que informar lo que cualquiera puede corroborar caminando por el centro (...). La cantidad de vacancia se duplicó", lamentó el entrevistado. Para ilustrar la gravedad de la situación, precisó que si antes se veían dos carteles de alquiler por cuadra, en algunas arterias ahora se observan cuatro. Finalmente, reconoció que "es difícil el panorama" para quienes intentan mantener a flote su proyecto de vida.



