Esta semana salió a luz que, en medio de la transformación de la plaza 25 de Mayo de Rosario, descubieron la entrada a una bóveda con un enorme tanque de combustible y un tacho de alcohol que data de, al menos, cien años y permanece en excelentes condiciones debajo de la tierra. Para algunas personas fue una sorpresa, pero no para otras, como Kevin Dolce - autor de Rosario por Conocer . quien tras investigar el pasado de la ciudad, descubrió que hay mucho de ella que está escondido debajo de nuevas construcciones.
“No me llamó la atención porque se puede decir que en Rosario hay una ciudad subterránea”, dijo el joven en comunicación con Radiópolis (Radio 2) sobre ese “mundo” que no se advierte a simple vista, pero permanece allí año tras año. Acto seguido, sobre el tanque en cuestión, indicó que se usaba para cargar combustible en camiones municipales. “Era muy peligroso, pero años atrás no se tenía la conciencia que se tiene hoy”, apuntó.
Es de público conocimiento que la ciudad está atravesada por túneles de los cuales “es más lo que se desconoce que lo que se sabe”. En ese sentido, Dolce explicó que esto tiene que ver con la creación del puerto. “Formaban parte de la parte laboral de la ciudad”, dijo y sumó: “Se lo relaciona mucho con las historias de contrabando, pasar por abajo lo que por arriba no querían que se vea”.
Para el autor, en Rosario “siempre hay algo por descubrir" y enumeró algunos rincones ocultos con este tiepo de construcciones. Por ejemplo, en el Puerto a la altura de la bajada Sargento Cabral, donde hoy está la fuente de Las Utopías, hay túneles que fueron construidos por practicidad, para cargar y descargar los productos que ingresaban. En la Sibería, precisamente donde se encuentra la Facultad de Música, allí también hay pasillos que conectaban con el ferrocarril; otro conocido es el que brinda conexión entre la Facultad de Medicina y los hospitales Centenario y Agudo Ávila.
En tanto, dentro del ámbito salud, hay un segundo ducto ubicado en el Hospital Italiano que permitía llegar rápido a la actual maternidad, que se encuentra enfrente y era usado por médicos para urgencias y para trasladar fallecidos.
También está el lado oscuro de esos caminos que a simple vista no se ven. Dolce, mencionó que vecinos narran historias sobre la exitencia de un extenso y estrecho camino entre lo que actualmente es el Museo de la Memoria y la sede de Gobierno provincial, usado durante la última dictadura cívico militar para torturar y desaparecer personas. "Hay mucho construido por debajo de la tierra”, dijo y sumó: “Creo que, con cuidados pertinentes y personal idóneo, se podría trabajar en recuperar esa historia”.
Pasadizos que se pueden visitar
Algunos de los recovecos de Rosario, están abiertos al público. Entre ellos, el de bulevar Oroño y el río, debajo de los Silos Davis-Museo Macro que nació como colector de desagüe y luego fue una ampliación de los pasos de vías. Ahora es puento y recuperó su primera función.
De acuerdo a una nota publicada en El Litoral, en la conocida Siberia, con un permiso, se puede acceder al lugar en el que el trabajaba el recaudador de ganancias mientras funcionaba la Estación Ferroviaria Rosario, donde finalizaba el recorrido de la línea. Ese túnel que brindaba seguridad a quien contaba el dinero, está abandonado y sin uso, pero nunca se selló. Se puede ingresar bajando desde la Biblioteca de la Facultad de Música y llegando a una oficina dependiente de la Facultad de Ingeniería.
El túnel del Palacio Canals ubicado en la sede de Iapos en calle Rioja tiene un recorrido subterráneo que permite una salida en la Facultad de Derecho. Se trata de una conexión de la época en que ese edificio era el Palacio de Tribunales y se puede recorrer en las ediciones del festival de arquitectura Open House.
En el Monumento a la Bandera hay otros dos. Uno paralelo a la calle Córdoba y otro, a Santa Fe. Atraviesan las escalinatas y van desde la cripta hasta la Sala de las Banderas Se puede hacer una visita guiada para recorrerlos y conocer su historia. En Caseros y Avenida del Valle, existe un pasillo que facilitaba el tránsito de la época. Río de Janeiro y Urquiza, con la misma función que el anterior, permitir que el tren pase por un ladoy los vehículos por otro.
En 2009, Aguas Santafesinas descubrió que en la planta potabilizadora debajo de lo que hoy es Puerto Norte - en calle Echeverría - quedan rastros de una antigua construcción que fue parte de la planta inaugurada el 13 de enero de 1888 por la empresa inglesa The Rosario Water Work Company Limited.



