El telescopio espacial James Webb de la Nasa y la ESA capturó una nueva imagen de una región donde cientos de estrellas se están gestando dentro de lo que los astrónomos describen como un caldero cósmico burbujeante. La imagen muestra a N159, una turbulenta región de formación estelar ubicada a unos 161.000 años luz de la Tierra, en la Gran Nube de Magallanes, una de las galaxias satélite que orbitan nuestra Vía Láctea. Por su atmósfera espectral, fue elegida como la Imagen del Mes de Webb para octubre.

"Doble, doble trabajo y problemas; que arda el fuego y burbujee el caldero", bromeó la agencia al presentarla, citando a Shakespeare. "Visitamos un turbulento crisol de formación estelar para ver qué se está gestando dentro de densos cúmulos de gas".

Más allá del parecido con una escena de Halloween, N159 es clave para la ciencia. Según explicó la Nasa, la región tiene una metalicidad mucho menor que nuestra Vía Láctea, es decir, una proporción menor de elementos pesados que el hidrógeno y el helio. Eso la convierte en una ventana directa a las condiciones del universo primitivo y a cómo se formaron las primeras estrellas cuando aún no había tantos elementos pesados.

     

Los colores de la foto, que parecen de una poción, revelan justamente esa química. Las zonas de naranja claro son hidrocarburos aromáticos policíclicos, moléculas complejas basadas en carbono. Las nubes de color azul pálido son hidrógeno ionizado, gas H II energizado por la luz ultravioleta brutal de estrellas masivas recién nacidas. Y en el centro, cruzando toda la imagen, se extienden filamentos de un rojo oscuro y denso: hidrógeno molecular frío, las partes más compactas de la nebulosa que actúan como escudo, protegiendo a las estrellas jóvenes de la radiación y los vientos estelares.

     

La imagen ya despertó entusiasmo entre los aficionados. "El universo es tan bello y misterioso. Es increíble pensar que las estrellas están naciendo aquí mismo", escribió un comentarista.

Un caldero que burbujea justo a tiempo para Halloween, pero que en realidad es una de las maternidades más violentas y hermosas que el James Webb haya observado hasta ahora.