El volcán Anak Krakatoa volvió a entrar en actividad en Indonesia y generó una importante alerta en el sudeste asiático. La erupción provocó una columna de cenizas que alcanzó los 15 kilómetros de altura y afectó el tránsito aéreo de la región, con miles de vuelos demorados o cancelados y varios aeropuertos cerrados. El episodio volvió a poner bajo la lupa a uno de los volcanes con mayor carga histórica y uno de los más complejos de monitorear debido a su ubicación y a su capacidad para generar erupciones explosivas y tsunamis.

Dónde está el Anak Krakatoa


El Anak Krakatoa, cuyo nombre significa “hijo de Krakatoa”, se encuentra en el Estrecho de Sonda, entre las islas de Java y Sumatra, en Indonesia. Su ubicación representa un riesgo particular. El volcán se encuentra en una zona atravesada por importantes rutas marítimas y aéreas y, al mismo tiempo, está rodeado por costas densamente pobladas.

Además, al tratarse de una isla volcánica, una erupción de gran magnitud o el derrumbe de parte de sus laderas puede desplazar enormes cantidades de agua y provocar tsunamis.

     

Una erupción que afectó a miles de vuelos


La reciente actividad volcánica generó una enorme nube de cenizas que se elevó hasta unos 15 kilómetros de altura, obligando a modificar el funcionamiento del transporte aéreo en la región.

Según los datos oficiales citados en el reporte, 2.961 vuelos resultaron afectados: 2.339 correspondieron a operaciones nacionales y 622 a vuelos internacionales. Entre las instalaciones alcanzadas por las restricciones estuvo el aeropuerto Soekarno-Hatta, principal terminal aérea de Yakarta.

La presencia de cenizas volcánicas representa un riesgo serio para los aviones. El material expulsado está compuesto, entre otros elementos, por partículas de roca y cristales que pueden ingresar a los motores, dañar sus componentes y provocar fallas durante el vuelo.

     

Aunque el cambio en la dirección de los vientos permitió una reapertura progresiva de algunos aeropuertos, las autoridades mantienen el monitoreo de las condiciones y de la dispersión de la nube volcánica.

El antecedente que convirtió a Krakatoa en una leyenda


La peligrosidad del volcán está estrechamente vinculada con la historia del Krakatoa original. El 27 de agosto de 1883, una gigantesca erupción destruyó gran parte de la isla y es considerada una de las mayores erupciones volcánicas registradas en los últimos 10.000 años. La explosión fue de tal magnitud que el estruendo pudo escucharse a miles de kilómetros de distancia. Además, generó tsunamis con olas de hasta 22 metros que golpearon las costas cercanas y provocaron más de 36.000 muertes.

La erupción modificó la geografía del lugar: la antigua isla de Krakatoa quedó prácticamente destruida y gran parte del volcán terminó bajo el mar.

El nacimiento del “hijo de Krakatoa”


Décadas después, el volcán volvió a emerger en la misma zona. En 1927 comenzaron a registrarse nuevas erupciones submarinas y, aproximadamente tres años más tarde, emergió el actual Anak Krakatoa.

Desde entonces, el nuevo volcán mantuvo distintos períodos de actividad y se convirtió en uno de los puntos de mayor vigilancia geológica de Indonesia. Pero el peligro no se limita a las grandes erupciones.

     

El tsunami de 2018: el otro gran peligro


En diciembre de 2018, un sector del cono del Anak Krakatoa se derrumbó parcialmente. El desplazamiento de material hacia el mar generó un tsunami que golpeó las costas de las provincias de Bantén y Lampung.

El fenómeno dejó 430 muertos y más de 7.200 heridos, y puso nuevamente en evidencia uno de los principales riesgos asociados al volcán: un colapso de sus laderas puede generar un tsunami incluso sin que exista una erupción de dimensiones similares a la de 1883.

El episodio también dejó en evidencia la dificultad de anticipar este tipo de eventos, ya que el tsunami llegó a las costas sin que hubiera tiempo suficiente para activar una alerta efectiva.

     

Alerta y monitoreo permanente


El Organismo Meteorológico de Indonesia (BMKG) mantiene al Anak Krakatoa en nivel de alerta 3 sobre una escala de 4 y realiza un seguimiento permanente de su actividad.

La evolución de la situación dependerá, entre otros factores, de la actividad del volcán y de las condiciones meteorológicas. Un cambio en la dirección de los vientos podría volver a desplazar las cenizas hacia las rutas aéreas de la región y obligar a implementar nuevas restricciones.

La actual reactivación vuelve así a poner al Anak Krakatoa en el centro de la atención internacional, no solo por la espectacularidad de sus erupciones, sino también por la combinación de factores que hacen de este volcán un riesgo permanente: su historia de explosiones devastadoras, su ubicación en el mar, la posibilidad de generar tsunamis y su cercanía con importantes rutas aéreas y marítimas.