Durante siglos el famoso “arca de Noé” se buscó en la cima del Monte Ararat. Ahora la pista más firme podría estar 29 kilómetros más al sur. Un equipo internacional de científicos que investiga la misteriosa Formación Durupınar, en las montañas de Turquía, encontró nuevas pistas que sugieren que podría estar enterrada bajo ella.
El equipo que investiga la estructura con forma de barco de casi 157 metros, a 29 kilómetros del Ararat, detectó suelo con menos alcalinidad y más potasio, compatible con madera en descomposición. Un radar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos reveló cavidades en ángulo recto.
La formación, con una silueta inconfundible de barco de 156,972 metros —justo la medida bíblica de 300 codos—, fue identificada por primera vez en fotos aéreas en 1959, después de que lluvias y terremotos en mayo de 1948 arrastraran el lodo y la dejaran expuesta ante un pastor kurdo. Desde entonces divide a geólogos y creyentes.
Los nuevos análisis inclinaron la balanza. Tras recoger alrededor de 1.000 muestras de suelo, los investigadores detectaron que dentro del contorno de la formación hay niveles de carbono un 40% superiores a los del suelo tomado a pocos metros de distancia, en la misma ladera. "La cantidad de carbono procedente del interior del barco es un 40 por ciento superior a la encontrada en el exterior. Esto plantea la posibilidad de que haya material orgánico o restos de madera", declaró el arqueólogo principal, el Dr. Cenker Atila, según publicó el medio británico Daily Mail.
The first testing at what we believe could be the resting place of Noah’s Ark is officially underway.
After months of radar scanning, ERT surveys, mapping, and soil sampling, the team has finally taken the next major step: drilling.
It’s been a long road to reach this point,… https://t.co/msYutTYuCD pic.twitter.com/O8v3qBm358— Noahs Ark Scans (@noahsarkscans) August 30, 2026
No se recuperó ningún trozo de madera, pero el suelo interior es diferente: menos alcalino, con más materia orgánica y más potasio. "Es lo que cabría esperar de la madera en descomposición, como la de un antiguo barco de madera, que reduce el pH y añade carbono y potasio", explicó el investigador independiente Andrew Jones, que trabaja en el sitio desde 2019 con radar de penetración terrestre.
Jones es contundente con la estadística: "Las pruebas muestran menos de un cinco por ciento de probabilidades de que sean aleatorias, lo que da un 95 por ciento de confianza en que algo como un barco de madera en descomposición las esté causando".
El escáner que ve bajo la montaña
A principios de agosto, el equipo anunció otro avance. Una prospección liderada por el Dr. Khosrow Bakhtar utilizó BakhtarRadar, un sistema de imágenes especializado desarrollado a través de la investigación de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, para ver a más de 6 metros por debajo de la superficie.
El resultado: fuertes anomalías subterráneas que se cruzan en ángulo recto y capas distintas dentro de la formación de 515 pies, lo que pone en duda que sea un bloque de roca homogéneo y sugiere cavidades o divisiones estructurales. "Mi equipo y yo estamos evaluando cuidadosamente los datos del subsuelo, lo que ayuda a planificar el patrón de perforación que se realizará en el sitio. Utilizaremos la capacidad única de BakhtarRadar para distinguir directamente cualquier madera petrificada, trabajada por el hombre y aún conservada, de la formación natural", compartió Bakhtar.
Possible petrified wood identified at Noah’s Ark:
Last week, we ran a visual scan test through one of our partner’s apps. The app was able to identify Limestone and other types of rocks that we have already confirmed to be accurate through past testing.
But one of the rocks… pic.twitter.com/LjMqyWWMqk— Noahs Ark Scans (@noahsarkscans) September 1, 2026
Hasta ahora, los análisis más profundos no revelaron un límite claro entre la formación y el lecho rocoso subyacente. Según la Biblia, la enorme embarcación salvó a Noé, a su familia y a todo tipo de animales de un diluvio catastrófico hace más de 4.300 años, y se posó sobre las "montañas de Ararat" después de 150 días. Las medidas bíblicas son exactamente las de Durupınar: 300 codos de largo, 50 de ancho y 30 de alto, unos 515 pies por 86 por 52.
"Creemos que la Formación Durupınar son los restos del Arca de Noé, y es precisamente por eso que queremos someterlo a las pruebas científicas más rigurosas posibles", dijo Jones.
Los propios investigadores reconocen que los resultados son preliminares y que las anomalías de radar por sí solas no prueban un origen arqueológico. El próximo paso serán perforaciones selectivas guiadas por el radar para determinar, de una vez por todas, qué hay debajo de la forma de barco que lleva 65 años desconcertando al mundo.



