Una desconexión de apenas tres milímetros en una manguera de acero quirúrgico, durante menos de cinco segundos, habría sido el punto de partida de la contaminación de distintos lotes de fentanilo elaborados en la planta del laboratorio Ramallo. La investigación judicial vincula el episodio con un brote que provocó al menos 90 muertes y dejó otras 44 personas afectadas en distintos puntos del país.
De acuerdo con la hipótesis que analiza la Justicia, la falla se produjo en una etapa crítica del proceso de elaboración de los medicamentos inyectables. En ese sector, el fentanilo en polvo es disuelto en agua esterilizada antes de ser trasladado al área donde se llenan las ampollas de vidrio.
Según un peritaje técnico incorporado a la causa, la desconexión se habría producido en el tramo final del circuito de producción, cuando la mezcla era transportada mediante una manguera de acero quirúrgico hacia el área de llenado.
La información fue dada a conocer por la agencia Noticias Argentinas, que señaló que especialistas consideran que el contacto de la manguera con el aire del recinto habría interrumpido las condiciones de esterilidad requeridas para la elaboración de este tipo de medicamentos.
Las normas de Buenas Prácticas de Fabricación establecen que, ante un incidente de esas características, el procedimiento debe detenerse, el área debe ser higienizada y el producto potencialmente afectado debe descartarse. Sin embargo, de acuerdo con la investigación, los operarios habrían vuelto a conectar la manguera y continuado con la producción.
La Justicia sostiene que, posteriormente, se habrían completado otros tres lotes que finalmente fueron distribuidos y comercializados.
Los mensajes que quedaron en los celulares
La investigación también incorporó conversaciones encontradas en los teléfonos celulares secuestrados durante los procedimientos. En esos intercambios, empleados vinculados al área de control de calidad habrían reconocido irregularidades en el proceso de producción.
Uno de los mensajes incorporados al expediente señala: “Nos agarran por el fentanilo ese de mierda; ese que se desconectó la manguera: ¿te acordás?”.
En la misma conversación, los trabajadores habrían señalado que el producto estaba “re contaminado” y mencionado el pedido de nuevas muestras cuando el lote ya había sido comercializado.
La fiscal Laura Rotela sostuvo que el laboratorio habría recibido distintas advertencias relacionadas con la peligrosidad de medicamentos producidos sin respetar los protocolos de seguridad. Según la acusación, esas alertas no habrían derivado en medidas suficientes para evitar que los productos llegaran al sistema sanitario.
El intento de reesterilización
Después de que se registraran las primeras muertes asociadas al fentanilo contaminado en el Hospital Italiano de La Plata, la firma HLB habría intentado someter las ampollas a un proceso de “re-esterilización” mediante calor, a una temperatura de 107 grados.
Especialistas citados en la investigación advirtieron que ese procedimiento podría haber alterado las propiedades del medicamento y afectado su efecto analgésico.
La causa está a cargo del juez federal Ernesto Kreplak y contempla responsabilidades dentro de la empresa, además de la imputación de exfuncionarias de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) y del Instituto Nacional de Medicamentos (Iname).
La fiscalía también investiga una presunta maniobra posterior para eliminar evidencia. La denominada “operación limpieza” habría incluido la destrucción de documentación, la eliminación de registros vinculados con la fabricación y la eventual quema de pruebas.
En los próximos días, el Juzgado Federal N° 3 de La Plata deberá definir la situación procesal de las exfuncionarias involucradas en las tareas de control y fiscalización de la planta.



