Julio Silva, el encargado del edificio de Recoleta donde residió la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, dio un giro rotundo en su testimonio al declarar en el juicio oral por la Causa Cuadernos. Ante el Tribunal Oral Federal 7, se retractó de sus afirmaciones de 2018 y aseguró que firmó aquella declaración original sin leerla, desmintiendo haber visto al exsecretario presidencial, Daniel Muñoz, trasladar bolsos y valijas hacia el departamento de la exmandataria. En una extensa exposición de más de dos horas, Silva reconoció su falta de manera tajante ante los magistrados: "Cometí un delito y lo acepto. Firmé, pero no estaba de acuerdo. Ni lo leí. Eso de que venían con bolsos y valijas, eso yo no lo dije".
Durante la audiencia, los jueces le leyeron el fragmento del acta del 14 de agosto de 2018, labrada ante el entonces juez federal Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli. En aquel escrito, figuraba que entre 2007 y 2010 el portero había detectado “movimientos de bolsos y valijas con una frecuencia semanal o a veces de 15 días” por parte de Muñoz y otros acompañantes en la mítica esquina de Juncal y Uruguay. Sin embargo, tras escuchar la lectura, Silva insistió en que esos dichos no eran suyos y reiteró: “Ahí es donde cometí un delito y lo acepto que firmé pero no estaba de acuerdo ni lo leí”.
"Bonadio":
Por la declaración del encargado del edificio donde vivía Cristina Kirchner en la Causa Cuadernos pic.twitter.com/fbEl9qLh9w— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) May 21, 2026
Para justificar su accionar de aquel entonces, el encargado relató la tensa situación que le tocó padecer durante el interrogatorio en los tribunales de Retiro, señalando que los funcionarios le recordaban constantemente que “tenía dos hijas” para ejercer presión sobre él.
“Uno entraba y el otro salía, así fue el interrogatorio mío. Lo pasé muy mal”, describió sobre el clima que se vivía en el despacho judicial. Asimismo, denunció que tras hacerse pública su supuesta declaración sufrió un fuerte hostigamiento vecinal: “«Hijo de mil puta» me decían, vos debés ser otro chorro como ella”, rememoró.
Silva tiene 68 años y trabaja en el inmueble desde 1989, detalló ante el tribunal su relación con la familia Kirchner, aclarando que los conoció a todos pero que se mudaron poco después de que Néstor Kirchner asumiera la presidencia. En ese sentido, buscó despegarse de cualquier vínculo de confianza al remarcar que jamás tuvo llaves de la propiedad del quinto piso: “No era encargado de Cristina Kirchner o Néstor Kirchner, soy encargado del edificio”. No obstante, admitió que el fallecido Daniel Muñoz lo había ayudado a conseguirle empleo a sus dos hijas en dependencias estatales, donde una de ellas permaneció hasta el recambio gubernamental de 2015.
La veracidad del testimonio de Silva ya había estado bajo la lupa de la Justicia en noviembre de 2021, cuando fue citado a declarar en el marco de la causa Vialidad. En esa oportunidad, el portero solo se limitó a responder preguntas sobre la correspondencia del edificio y la figura de Muñoz, pero no hizo ningún tipo de mención sobre la supuesta presencia de valijas con dinero.
El giro de este testimonio impacta en la hipótesis de la fiscalía en este tramo del juicio de la causa Cuadernos, la cual sostiene que el departamento de Recoleta funcionaba como el destino final de bolsos con dinero proveniente de retornos de la obra pública. En este debate oral, que tiene en el banquillo a exfuncionarios, empresarios y choferes, Cristina Kirchner enfrenta cargos como presunta jefa de una asociación ilícita que habría operado dentro del Poder Ejecutivo entre los años 2003 y 2015.



