El presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti, volvió a referirse a la situación de la Justicia en Rosario y puso el acento en la necesidad de profundizar la investigación contra las organizaciones dedicadas al crimen organizado.
Durante el acto de juramento del nuevo juez federal Florentino Malaponte, realizado en la Cámara Federal de Rosario, Rosatti reconoció que las estadísticas reflejan una evolución favorable en algunos indicadores relacionados con el narcotráfico y la violencia en la ciudad.
Pero aclaró que todavía queda un largo camino por recorrer. “Hay mucho que corregir, hay mucho que limpiar todavía y lo vamos a seguir haciendo”, sostuvo el titular del máximo tribunal.
Rosatti recordó que cuatro años atrás la Corte había elegido Rosario como sede de un encuentro para poner en primer plano la problemática del narcotráfico. Según planteó, desde entonces hubo una respuesta de las instituciones y de la sociedad que permitió generar cambios, aunque remarcó que el conflicto no está resuelto. “Esto no ha terminado ni mucho menos”, insistió.
El entramado detrás del crimen organizado
Para Rosatti, la persecución penal no puede limitarse a detener a quienes aparecen como los integrantes más visibles de las organizaciones criminales. En ese sentido, sostuvo que detrás del delito existe una estructura mucho más amplia que debe ser investigada. “No se agota con el delincuente que puede hoy estar en la cárcel”, explicó.
El presidente de la Corte apuntó así contra quienes cumplen diferentes roles para que las organizaciones puedan mantenerse en funcionamiento: desde quienes participan del lavado de dinero hasta quienes brindan protección o eligen no intervenir frente a determinadas situaciones.
A su entender, desarticular esos vínculos es clave para evitar que las investigaciones terminen enfocadas únicamente en los eslabones más expuestos de las bandas.
El mensaje de Rosatti a jueces y fiscales
El titular de la Corte también dirigió parte de su discurso hacia quienes integran el Poder Judicial. Reconoció el trabajo de fiscales y jueces provinciales y federales que, según afirmó, “honraron el cargo”, aunque fue contundente al referirse a quienes no cumplen con sus responsabilidades. “Los que no honran el cargo deben merecer el condigno castigo”, señaló.
Sus palabras tuvieron especial repercusión en una jornada en la que también se habló de casos de presunta corrupción dentro de la Justicia federal de Rosario.
Poco antes, el presidente de la Cámara Federal de Rosario, Aníbal Pineda, había resaltado los avances institucionales y la puesta en marcha del sistema acusatorio. Al mismo tiempo, mencionó una situación inédita para el fuero: la existencia de dos jueces con prisión preventiva.
Uno de ellos es Marcelo Bailaque, procesado por lavado de dinero y quien presentó su renuncia antes de afrontar un proceso de destitución. El otro es Gastón Salmain, procesado por el presunto cobro de coimas a cambio de fallos. Su jury de enjuiciamiento comenzará el próximo 6 de octubre.
La cuestión de la corrupción judicial también estuvo presente en las palabras del juez federal de Garantías Daniel Rodríguez Da Cruz, quien hizo referencia a la necesidad de combatir las irregularidades dentro del propio Poder Judicial.
El consejo de Rosatti al nuevo juez federal
Malaponte asumió un cargo que llevaba una década vacante, en un fuero que durante años atravesó dificultades para completar su estructura.
Rosatti contó que no conocía previamente al nuevo magistrado, pero aprovechó el acto para dejarle una recomendación vinculada con la tarea que tendrá por delante en Rosario. “Hay muchas tentaciones en esta ciudad. Le pido que no pierda la ‘doble H’: humildad y honestidad”, le dijo.
Y cerró con una definición sobre la responsabilidad que implica ejercer la magistratura: “Se es juez las 24 horas del día, los 365 días del año”.



