Aníbal Lotocki declaró este miércoles en el segundo juicio que enfrenta por homicidio simple de un paciente y por las presuntas lesiones graves provocadas a cinco mujeres. En el inicio de su testmonio, el cirujano cuestionó las conclusiones del Cuerpo Médico Forense sobre el metracrilato y aseguró que no hay pruebas científicas que el producto cause insuficiencia cardíaca u otras enfermedades.
“No hay evidencias que generen insuficiencia cardíaca ni ninguna enfermedad”, afirmó ante los jueces. Y apuntó directamente contra el Cuerpo Médico Forense: “Le intenta endilgar efectos nocivos que no tiene, que no están probados. Se apoya en un artículo que fue refutado en 2016”.
El cirujano también mencionó un consenso internacional publicado en 2017 por la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica, que, según aseguró, fue incorporado al expediente. Para Lotocki, ese documento “avala y ratifica” las indicaciones de los fabricantes y la bibliografía existente sobre el uso del metacrilato.
“Escuché a muchos pacientes que venían asustados por todo lo que decían en la tele. No hay evidencia científica de que el metacrilato genere insuficiencia cardíaca o alguna otra enfermedad”, insistió. En ese sentido, la fiscal le preguntó si el metacrilato podría generar granuloma en el cuerpo de los pacientes. “El granuloma es un efecto colateral no solo de metacril, sino de cualquier producto inyectable”, afirmó.
También le preguntó si a Paola Auzmendi, una de las denunciantes, le había informado sobre estos efectos. “Todos firman un consentimiento informado. Ella dice que no firmó ninguno, pero seguro lo hizo porque todos lo hacían. A su registro lo secuestraron en 2015 y se llevaron el original. Yo no lo tengo. Se perdió en el juzgado”, dijo.
Durante su declaración, Lotocki repasó la evolución de los productos utilizados en tratamientos estéticos y explicó cómo el PMMA comenzó a ganar protagonismo a partir de la década del 2000. “Era la vedette del momento”, dijo.
“El PMMA se consideraba ideal: no producía alergia, no migraba y no se absorbía. Además, tenía un costo aceptable, más bajo que el resto, era muy seguro y solo se lo vendían a los profesionales”, afirmó.
Lotocki cuestionó además la imagen que adquirió el metacrilato a lo largo de los años. “Las entidades médicas de Europa y otras partes del mundo avalaban este producto, que fue malogrado mediáticamente”, sostuvo. En ese sentido, afirmó que los fabricantes establecen en sus documentos las cantidades y condiciones en las que debe utilizarse y volvió a marcar diferencias con las conclusiones de los peritos oficiales.
“Hay muchas evidencias sobre este producto y cómo se debe utilizar, de las cuales no concuerda el cirujano del Cuerpo Médico Forense”, señaló.



