Un equipo de arqueólogos y astrónomos realizó un hallazgo que desafía la percepción común sobre el conocimiento del Antiguo Egipto. Recientes investigaciones indican que los egipcios ya representaban la Vía Láctea en sarcófagos y tumbas, utilizando la figura de la diosa Nut como guía visual para plasmar el cielo estrellado.
El estudio, liderado por el astrónomo Or Graur, de la Universidad de Portsmouth, y publicado en el Journal of Astronomical History and Heritage, apunta que estas representaciones jeroglíficas no eran simplemente decorativas. Al analizar cientos de dibujos, los investigadores identificaron patrones que coinciden con la estructura de nuestra galaxia, incluyendo zonas oscuras visibles a simple vista.
El proyecto identifica en las representaciones de Nut una reproducción precisa de la Vía Láctea, especialmente de la llamada Gran Grieta: una franja oscura que atraviesa el plano galáctico y se observa sin telescopios. Esta línea aparece con simetría y detalle en múltiples sarcófagos y tumbas del Valle de los Reyes, entre ellos los de la sacerdotisa Nesitaudjatakhet y el faraón Ramsés VI.
THE GODDESS NURTURING HER CHILDREN WITH MILK
4,000 years ago, the Egyptians looked at the night sky and saw a goddess.
Her name was Nut.
Her body arched across the heavens, studded with stars.
Her hands and feet touched the four corners of the earth.
They were not speaking in… pic.twitter.com/aoNdeGIUZR— ��Maxpein�� (@maximumpain333) April 6, 2026
El hallazgo se apoya en el análisis de más de un centenar de imágenes y confirma que estas representaciones no eran meros símbolos, sino reflejos intencionados de fenómenos celestes. Así, lo que durante décadas se consideró un arte funerario adquiere ahora un nuevo valor científico.
Hasta el momento, los arqueólogos habían sugerido una posible relación entre la diosa Nut y la Vía Láctea, pero nunca se había abordado desde un enfoque científico. La novedad es que el estudio de Graur incorporó la astrofísica a esta investigación, aportando evidencia concreta basada en patrones astronómicos observables.
De esta manera, Nut deja de ser únicamente una deidad simbólica y se reveló también como un medio para plasmar los conocimientos astronómicos que los egipcios ya poseían. El descubrimiento sugiere que su interés por el cosmos iba mucho más allá de lo religioso y que contaban con un registro visual del cielo nocturno sorprendentemente avanzado para su época.


