A pocos días de los 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, el profesor y psicólogo rosarino Claudio Altisen presentó su libro Contramarcha (Prohistoria Ediciones) donde da cuenta de su trayectoria como cadete del Liceo Militar General Belgrano, ubicado en la localidad santafesina de Recreo, durante el período de 1981 a 1985. Se trata de una obra que aborda los mecanismos de adoctrinamiento que llevaron adelante estos institutos durante la última dictadura y en la transición democrática.
El libro traza un paralelo entre lo que sucedía en aquella época en el denominado “secundario de los milicos” y la actualidad, mientras que reflexiona sobre la educación, la masculinidad y la necesidad de mantener el lema de Memoria, Verdad y Justicia.
Altisen, flamante doctor en Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario, fue alumno del Liceo Belgrano hasta que lo expulsaron por haberse hecho responsable de haber provocado un incendio en el edificio, como una manera de rebelarse ante los mandatos y prédicas de sus superiores. Ante Rosario3 repasó parte de la historia de los liceos militares y sus vivencias personales. Pero también advirtió sobre el avance del totalitarismo que vuelve a resonar con fuerza desde las políticas actuales.
–¿Cuánto cambiaron los liceos militares desde cuando vos estuviste a la actualidad?
–Los liceos militares son un colegio secundario muy especial, como ninguno de los otros que se conocen. Tiene que ver con las fuerzas armadas, aunque la mayoría los tiene el Ejército. Los liceos han ido cambiando mucho, pero hasta por ahí nomás. Es verdad que desde 1983 hubo esfuerzos por democratizarlos, incluso al inicio del kirchnerismo se intentaron cerrarlos y la familia liceísta –conjunto de agrupaciones de ex cadetes, padres, ex liceístas–se opuso y por ello se decidió democratizarlos. Empezó todo un proceso que fue interesante y se avanzó en cuanto a que no se puede imponer una religión, no se puede tratar a los menores como si fueran soldados, es decir que los cadetes no pueden tener estado militar y deben seguir siendo civiles, y que se prohibiera el uso de armas de fuego por parte de esos menores. Todo eso se cambió durante esa reforma, pero sólo en parte porque hubo mucha resistencia. Las reformas no fueron caprichosas ya que se convocaron a los mejores pedagogos del país para trabajar en ellas. Cuando vino (el presidente) Milei determinó en 2024 que los liceos no vuelvan a ser como en la dictadura sino peor. Ahora aunque sean menores volvieron a tener estado militar sin importar los tratados internaciones y lo más terrible es que ya no son los pedagogos quienes determinan los planes de estudio de los liceos ni tampoco dependen del Ministerio de Educación. Los planes de estudio pasaron a manos de las fuerzas armadas y cada liceo militar puede decidir su propio régimen disciplinario, algo que ni en la dictadura ocurría cuando existían los castigos físicos y los niveles de humillación desde el discurso eran tremendos.
– ¿Pero no es que se democratizaron incluso con el ingreso de las mujeres? – ¿Los liceos no fueron siempre así? – ¿Sigue siendo elitista hoy la formación en un liceo militar? – ¿Viviste alguna una situación compleja durante tu etapa como cadete?, ¿hay un sentimiento en contrario al liceo? – Dijiste que te amenazaron, ¿Qué otras respuestas tuviste cuando se conoció el libro? – ¿Los liceos también fueron lugares de alojamiento y tortura de detenidos/desaparecidos durante la última dictadura? – ¿Y que se decía en el liceo de Recreo? –¿Era adoctrinamiento o un proyecto pedagógico con instrucción militar? –¿Por qué nos debe interesar la problemática de los liceos si son instituciones que pertenecen a las fuerzas armadas y se rigen por sus propias normativas? – Ahora este perfil que hoy tienen los liceos es una decisión de una gestión de gobierno que fue votada por la mayoría de la sociedad y tuvo una ratificación electoral el año pasado – ¿Vamos hacia un horizonte de dictadura entonces?
–En mi época ingresaban sólo varones a partir de los 12 años, y había sólo el nivel secundario. Desde 1995 los liceos incorporaron a los otros niveles (primario e inicial) para sostener la matrícula porque la cuota era muy cara y se iban quedando sin matrícula. Hoy desfilan chicos de 5 años y están militarizados desde esa edad hasta los 18. Había dejado de ser obligatorio estar pupilo y ahora están todos institucionalizados de nuevo. Cada liceo puede decidirlo, ahora tienen plena libertad de acción para hacerlo.
– Los liceos son anteriores y no han sido siempre como fueron en la dictadura o como son ahora. Surgieron a finales del siglo 19 con (Domingo Faustino) Sarmiento para profesionalizar a los militares, despolitizarlos, y que se atengan a las leyes nacionales sin facciones políticas internas algo que no ocurrió nunca. Esto desembocó en la creación del Colegio Militar de la Nación en El Palomar y se creó una escuela secundaria de perfil elitista –el liceo militar General San Martín– porque en aquella época ir al secundario o la universidad era para una elite como los hijos y amigos de los militares.
–En la web del liceo dice que ser cadete de un liceo tiene una dignidad de ser distinto, ni mejor ni peor. Cuando estábamos en el liceo nos decían por las noches, y fundamentalmente después de (la guerra de) Malvinas, “muchachos nunca pierdan de vista que ustedes no son como los otros, ustedes serán la elite que conducirá nuestro país, serán padres ejemplares, empresarios exitosos, juristas nobles”. Esa era básicamente la prédica y de carácter elitista. No es prejuicioso, es literal. Incluso hay que ir a la Historia también cuando la facción del Ejército conservadora, porteña, centralista . unitaria logró limpiar la lógica del Ejército popular y federal. Esas tensiones siguen hoy en día.
Traumas, amenazas y torturas
–No estoy hablando por una situación traumática ni desde ningún resentimiento sino desde la curiosidad y el análisis con marcas desde la propia historia. Tengo compañeros que sí las tuvieron, incluso hay voces silenciadas porque, a partir del libro, me cuentan historias que yo desconocía. Alguien tenía que atreverse a contar esa historia, como decía (el filósofo) Foucault, atreverse a decir la verdad sin temor a las consecuencias. Eso generó que recibiera amenaza. bastante antes que se publique, incluso de altos jefes.
– Me salió a contestar el jefe del Comando de Inteligencia del Ejército, teniente coronel Rafael Milillo, quien era de mi barrio (Alberdi) y junto a su hermano estudiaron conmigo. Me decía que los liceos fueron democráticos desde su origen y esa afirmación no resiste el más mínimo análisis histórico. Todos estos fingen demencia, no recuerdan que al liceo lo hicimos en dictadura. No es cierto.
–En el liceo Belgrano de Recreo, no. En cambio, en el San Martín de Buenos Aires como en el Espejo de Mendoza y otros de la Armada funcionaron fuertemente elementos del aparato represivo del Estado, los grupos de tareas funcionaron y se formaban allí. Los mismos que vivían y eran formadores de los cadetes eran los que salían en los Falcon verdes y chupaban a unos cuantos. Eso fue publicado en 2015 en un informe del Ministerio de Defensa. Todos los datos están documentados y son accesibles a través de la web, incluso los documentos desclasificados del Servicio de Inteligencia de los Estados Unidos que son de libre acceso.
–Desde el discurso fue profundamente cruel. Nos lo contaban desde el 82 y el 83 cuando la dictadura se caía a pedazos, nos reunían todas los noches en pijama cuando hacía frío y nos daban 45 minutos de una prédica de heroísmo en la lucha contra la subversión, y nos contaban con orgullo y complacencia como si fueran héroes– lástima que no había celulares para haberlos grabado–. Nos contaban cómo habían entrado a un departamento donde eran todos troskistas, o subversivos, que las mujeres usaban a los niños y bebés como escudos, que tenían que disparar y los liquidaban a todos y si queda un pibe vivo se lo llevaban. Esto nos lo decían todas las noches a chicos de 12 a 17 años. Que diría un padre de familia hoy si le cuentan eso a su hijo en la escuela.
–Adoctrinamiento puro. El adoctrinamiento es cuando no hay ejercicio del razonamiento crítico. Si preguntabas te traía problemas y me respondían »Usted primero obedece y después pregunta». El obedecer eran los castigos físicos (carrera mar, cuerpo a tierra) y después se te iban las ganas de hacer preguntas. Así funciona el adoctrinamiento: cuando no hay lugar para la pregunta. Dictadura era eso, un duro dictado; en contra-oposición a la palabra diálogo. Eso es lo que se dice y se obedece. Eso no es un proyecto pedagógico alguno, ni aceptable ni recomendable para niños y adolescentes. Porque un proceso educativo consiste en acompañar un trayecto para que un sujeto se inserte y se apropie discursivamente de la cultura. Un liceo militar no acompaña la trayectoria, sólo determina un cuerpo, se opera sobre lo real del cuerpo directamente y las voces se acallan. Esto es como la película Full Metal Jacket (1987), de Stanley Kubrick, con el mismo nivel de jetonería y de trato, adoctrinamiento a que te amolden el cuerpo para una sola forma y única de pensarme como varón, ligada al poder, a la virilidad de una discursividad propiamente machista que consiste en una triple relación con el sufrimiento: capacidad de bancárselo, de provocar sufrimiento y de ser testigo del sufrimiento sin conmoverse. Si lo lograba, todo bárbaro. Si no lo lograbas, eras un débil y te aplicaban una jerga expulsatoria. Yo zafé, me disfracé bastante bien. Por ejemplo nunca dije cuál era el día de mi cumpleaños porque podría llegar a ser terrible, he tenido compañeros que han sido violados y golpeados. En una oportunidad un dragoneante me dijo que tenía la voz finita como una nena y tenía que hacer gárgaras de tachuelas para aprender a hablar como un hombre y a eso la terminé asociando con la voz gruesa de un fumador, entonces empecé a fumar en la misma semana. El inicio en el consumo del tabaco estuvo ligado a la construcción de la hombría y la masculinidad. Lo que te aterrorizaba era no poder ser varón aceptable para la manada de cadetes. Si alguien no calzaba, la pasaba mal.
El interés por los liceos
–Nos debe interesar como argentinos porque la educación no es asunto de dos o tres sino que involucra a toda la tribu. Además se trata de educación pública, por más que se paguen cuotas los sueldos los paga el Estado. Los edificios son estatales. De lo contrario que sean escuela privada. Los liceos militares son una isla ideológica enclavada dentro del espacio público. Creo que hay que decir algo. Porque son los primeros en hablar de preeminencia de lo privado, entonces que sean una institución privada. Quieren que esto funcione como los privados, que funcionen como los colegios parroquiales, los del Opus Dei o de iniciativas particulares. No me vengas con ésta predica porque si quieren seguir siendo públicos que permitan que los pedagogos en democracia decidan cómo formar personas en un espíritu democrático.
–Lamentablemente mucha gente habla de cosas que no conoce y en eso hay un equívoco. Pero hay otra cuestión más sutil y es que en tiempos de incertidumbre predominan los discursos con mandamientos super-yoicos de un amo fuerte que viene a poner orden . la ley pasa a ser la fuerza del amo. Estamos en una época donde alegremente tanto a nivel internacional como a nivel nacional se gobierna por fuerza y no por ley, por eso utilizan los decretos de necesidad y urgencia. Saben de qué están hablando cuando usan toda esa parafernalia con la que buscan vincularse con el imperio romano, mientras que la gente no lo sabe y no lo ve. Hay una mentalidad pro-dictadura y una deriva dictatorial que no es una cuestión política partidaria y que no sólo se da en nuestro país. El libro es forma de pensamiento, una advertencia sobre el presente.
–Como profesor de jóvenes y adolescentes veo que hoy hay chicos que están a favor de la dictadura y el valor del individualismo. En el verano del 2024 (el asesor presidencial) Santiago Caputo puso un mensaje a través de un tuit donde hablaba de la necesidad para corregir una sociedad y que por un equis tiempo se necesita de un gobierno dictatorial y no republicano. Se considera que la sociedad a consecuencia de la corrupción se la necesita poner en estado de necesidad y urgencia. Se decreta que se gobierna por fuerza y no por ley. Eso también lo justificaban los militares y los curas de derecha, y te lo decían en la cara. No es una cosa del pasado, lo están diciendo ahora pero nadie lo escucha ni siquiera se preocupan por indagarlo. Que alguien este loco no es que perdió la razón sino que tiene otra.



