El expresidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, Alan Greenspan, murió este lunes a sus 100 años. El influyente economista, que casi durante cinco mandatos presidió la Fed, falleció a causa de complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson. Estuvo al frente del organismo entre 1987 y 2006 y es considerado como una de las figuras más relevantes de la historia financiera contemporánea.

Apodado “el Maestro”, Greenspan nació el 6 de marzo de 1926 en Nueva York, donde se crió y estudió para convertirse en el presidente de la Fed entre 1987 y 2006, durante las presidencias de Ronald Reagan, George H.W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush.

Según informó EFE, Su muerte fue confirmada por su esposa Andrea Mitchell, corresponsal jefe en Washington y corresponsal jefe de asuntos exteriores de la cadena NBC News.

Hijo de un corredor de bolsa, la vida de Greenspan antes de las finanzas estuvo marcada por la música. El economista neoyorquino estudió clarinete en la prestigiosa Escuela Juilliard, donde se graduó el compositor John Williams, y realizó giras profesionales por Estados Unidos tocando el saxofón y el clarinete en la banda Henry Jerome.

Después de recorrer el país, comenzó la carrera de Ciencias Económicas de la que se licenció en 1948.

En 1968, se convitió en asesor de la campaña presidencial del candidato republicano Richard Nixon, y tras ocupar diferentes cargos en las administraciones del mismo Nixon, Gerald Ford y Ronald Reagan, fue nominado por este último para suceder a Paul Volcker al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Uno de los momentos más relevantes al frente de la Reserva fue la respuesta tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, en la que puso en marcha una serie de recortes agresivos en las tasas de interés, que bajaron hasta el 1 % en 2004.

Durante sus 19 años al frente de la política monetaria de Estados Unidos, su visión sobre la autorregulación del mercado, adquirida por la influencia de Ayn Rand, y el uso de discursos deliberadamente complejos, diseñados para evitar que sus reacciones provocaran movimientos bruscos en los mercados, condujeron al país a una expansión económica impulsada por el crecimiento las tecnologías.

Sin embargo, esa filosofía económica y su oposición a regular los derivados financieros le llevó a defender una desregulación financiera que muchos economistas señalan como el detonante de la burbuja inmobiliaria y la posterior crisis de 2008.

En sus últimos años al frente de la Fed, bajo la administración del segundo de los Bush (2001-2004), Greenspan fue criticado por una supuesta politización de su cargo al apoyar públicamente los recortes de impuestos y los intentos de privatización parcial de la Seguridad Social.

En 2008, dos años después de dejar de ser presidente del banco central, Greenspan admitió ante el Congreso haber cometido un "error" al confiar excesivamente en la capacidad de autorregulación de los mercados.