Palpitaciones, ansiedad, imposibilidad de quedarse sentado frente al televisor y, una vez que todo termina, dificultades para recordar las jugadas. A pocas horas de la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra, el neurocientífico e invetsigador del Conicet Fabricio Ballarini explicó qué sucede en el cerebro cuando un partido se vive con un nivel extremo de tensión.

“Soy muy futbolero y me empecé a dar cuenta de que, una vez que terminaban los partidos de Argentina, me costaba evocar jugadas. No tenía ni siquiera momentos”, relató Ballarini en una entrevista con el programa De boca en boca, de Radio 2.

Al principio pensó que se trataba de una reacción individual, posiblemente vinculada con otras situaciones de estrés. Sin embargo, decidió contar la experiencia en las redes sociales y descubrió que era compartida por una gran cantidad de hinchas.

“En pocas horas recibí unas 2.500 respuestas de personas que me decían: «Me pasa exactamente lo mismo»”, contó.

Ballarini es doctor en Ciencias Biológicas e investigador del Conicet. Su trabajo está centrado en los procesos de aprendizaje y memoria y, particularmente, en los mecanismos que intervienen en la formación y consolidación de los recuerdos.

El científico explicó que, ante una situación percibida como amenazante o de enorme intensidad emocional, interviene la amígdala, una región cerebral vinculada con los estados de alerta.

“Cuando nos pasa algo o estamos en peligro, la amígdala dispara un montón de señales. Dentro de esas señales, eleva los niveles de una hormona que se llama cortisol”, señaló.

De acuerdo con Ballarini, esa respuesta puede interferir en el proceso mediante el cual la información queda almacenada. Por eso una persona puede atravesar cada minuto del partido con enorme intensidad, pero después tener dificultades para reconstruir jugadas, situaciones o secuencias completas.

“Eso que me pasa a mí y que le pasa a muchas personas tiene que ver con estresarse muchísimo de forma aguda, en un momento determinado. Esa amnesia o esa falta de consolidación perfecta del partido tiene que ver con esas emociones intensas”, explicó.

El efecto del estrés sobre la memoria no es lineal ni necesariamente negativo. Distintas investigaciones muestran que una dosis moderada de estrés puede favorecer algunos procesos de consolidación, mientras que una intensidad excesiva puede perjudicarlos. El momento en el que se produce el estrés también puede determinar si mejora o dificulta el almacenamiento y la recuperación de información.

Ballarini aclaró, en ese sentido, que la emoción asociada con un partido decisivo no debe interpretarse automáticamente como algo dañino.

“El estrés o la emotividad no necesariamente tienen que ser malos. Hay que intentar estar más tranquilo y vivir la experiencia de otra manera”, sostuvo.

Como ejemplo, mencionó los relatos de seguidores de Taylor Swift que, después de asistir a sus recitales, aseguraban no recordar partes importantes del espectáculo debido al nivel de excitación y expectativa con el que habían vivido la experiencia.

Cómo llegar más tranquilo al partido

Entre las recomendaciones para disminuir la tensión, Ballarini aconsejó no extender excesivamente la previa si la persona ya se encuentra nerviosa.

“Si empezás a estar nervioso, no te recomiendo comenzar a ver el partido desde ahora, mirar todos los informes y darte mucha manija, porque eso va a subir los niveles de estrés”, indicó.

También sugirió compartir el encuentro con otras personas, siempre que se trate de una compañía que contribuya a bajar la ansiedad y no a incrementarla.

“Las situaciones estresantes a veces pueden disminuir cuando las vemos en compañía”, afirmó.

Para quienes tienen antecedentes cardiovasculares o siguen algún tratamiento, el investigador remarcó la importancia de respetar las indicaciones médicas: “Si tenés algún problema cardiovascular, acordate de tomar la medicación”.

La semifinal tiene además una carga emocional adicional por la histórica rivalidad entre Argentina e Inglaterra. Será el primer enfrentamiento entre ambos por una Copa del Mundo desde 2002 y reeditará una serie marcada, entre otros episodios, por el partido de 1966, los dos goles de Diego Maradona en México 1986 y la eliminación argentina por penales en Francia 1998.

Para Ballarini, aunque algunas acciones puedan perderse o volverse difíciles de recuperar, probablemente permanezca el recuerdo general de la experiencia: dónde se vio el encuentro, quiénes estaban alrededor y qué emociones provocó.

“Cuando uno recuerda el momento en el que Argentina salió campeón, a mí me cuesta recordar hasta la tanda de penales. Pero sí me acuerdo de con quién estaba y de cómo lo viví”, ejemplificó.

Por eso, más allá del resultado de esta tarde, lo que probablemente quede con mayor fuerza no sea la reconstrucción exacta de los 90 minutos, sino la memoria afectiva del momento.

“Lo más importante es la experiencia: con quién lo compartiste y cómo lo viviste”, concluyó.