La decisión de las autoridades alimentarias de Córdoba de retirar del mercado un lote de tortas rogel elaboradas por la firma santafesina Los Rogeles de Marcela desató una fuerte polémica luego de que la empresa denunciara supuestas “maniobras” para perjudicar comercialmente a la marca.
La medida fue difundida por la Dirección General de Control de la Industria Alimenticia de Córdoba y alcanza específicamente al lote 090426T del producto “Torta con dulce de leche y merengue”. A partir de esa disposición se ordenó prohibir el fraccionamiento, la tenencia, la distribución y la comercialización de esa partida puntual elaborada por la empresa radicada en Venado Tuerto.
Tras conocerse la resolución oficial, la firma emitió un extenso comunicado en el que buscó llevar tranquilidad a clientes y distribuidores, al tiempo que cuestionó duramente el procedimiento realizado sobre el producto.
Según explicó la empresa, el análisis bromatológico se realizó sobre una porción adquirida en un comercio minorista con el que aseguran no tener relación contractual directa. Allí se habría detectado la presencia de una bacteria que, según sostuvieron, “no genera enfermedades graves” y cuya aparición estaría vinculada a fallas en la manipulación o conservación posterior del producto.
Desde Los Rogeles de Marcela insistieron en que el problema no se originó en fábrica y remarcaron además que el lote involucrado “ya no existe” debido a la rápida rotación de sus elaboraciones.
La compañía también señaló que la notificación oficial fue recibida recién el 22 de abril, cuando el producto ya se había agotado semanas antes.
Uno de los puntos más conflictivos del comunicado estuvo relacionado con la posibilidad de realizar una contraprueba técnica. Según denunció la firma, al comercio donde se tomó la muestra se le habría sugerido no avanzar con ese procedimiento.
Además, la empresa defendió la legalidad de sus habilitaciones y aseguró que organismos sanitarios santafesinos ratificaron que tanto el etiquetado como los datos incluidos en los envases cumplen con las normativas vigentes.
Pero el párrafo más duro del descargo estuvo vinculado al momento elegido para difundir la resolución. Desde la firma calificaron como “llamativa” la publicación del retiro un viernes por la noche y en la previa de un fin de semana largo, interpretando que existió una intención de afectar la imagen comercial de la marca.
“Todo el caso ya está en manos de abogados y asesores en bromatología”, señalaron desde la empresa, anticipando posibles acciones legales y administrativas.
La situación generó repercusión debido al crecimiento que tuvo la firma en los últimos años. La empresa nació en Venado Tuerto tras la crisis de 2001 como un emprendimiento artesanal impulsado por Marcela Sévola y actualmente cuenta con fábricas en Venado Tuerto y Elortondo, además de locales propios en Rosario.
Según datos difundidos por la propia compañía, producen cerca de 200 rogeles diarios y distribuyen sus productos en distintas ciudades de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos.



