El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, afirmó que Groenlandia no es “una parte natural” de Dinamarca y definió a la isla ártica como “una conquista colonial”. Las declaraciones fueron realizadas este martes en Moscú, en medio de la creciente tensión entre Estados Unidos y Europa por el futuro del territorio.
“En principio, Groenlandia no es una parte natural de Dinamarca, ¿verdad?”, sostuvo Lavrov durante una rueda de prensa. Según el canciller ruso, la isla tampoco fue “una parte natural de Noruega” y su situación actual responde a un proceso colonial. “Es una conquista colonial. El hecho de que los habitantes ahora estén acostumbrados y se sientan cómodos es otra cuestión”, agregó.
Lavrov señaló además que el problema de los antiguos territorios coloniales se está volviendo cada vez más grave, en referencia directa al debate abierto sobre Groenlandia.
Moscú niega cualquier plan sobre “la isla”
El jefe de la diplomacia rusa remarcó que Rusia no tiene intención de interferir en los asuntos de Groenlandia ni planes para tomar control del territorio. “No tenemos nada que ver con los planes de capturar Groenlandia”, afirmó, y aseguró que Washington “sabe claramente” que ni Rusia ni China buscan avanzar sobre la isla.
En ese marco, Lavrov cuestionó la justificación de Donald Trump, basada en la supuesta amenaza rusa o china. Según el canciller, no existen confirmaciones de esas versiones y economistas y politólogos occidentales las desmienten.
El rol de la Otan, según Lavrov
Durante la conferencia, el ministro ruso sostuvo que la situación en torno a Groenlandia debe resolverse dentro de la Otan. Para Moscú, ese es el ámbito en el que corresponde encauzar el conflicto planteado entre Estados Unidos y sus aliados europeos.
Las declaraciones coincidieron con nuevos pronunciamientos de Trump, quien insistió en la necesidad de tomar el control de Groenlandia por razones de seguridad nacional y anunció aranceles a países europeos que se oponen a esa posibilidad.
Desde Moscú, las autoridades reiteraron que Rusia no representa una amenaza para Groenlandia ni para el resto de la región ártica y rechazaron las versiones que la señalan como un actor interesado en la disputa.



