Investigadores del Instituto SETI cuantificaron cómo el "clima espacial" alrededor de otras estrellas puede ensanchar y debilitar las transmisiones de banda estrecha, cruciales para la búsqueda de inteligencia extraterrestre.
La incesante búsqueda de vida extraterrestre por parte del programa SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) podría haber estado obstaculizada por un factor inesperado: el clima espacial. Un nuevo estudio propone que las perturbaciones electromagnéticas de otras estrellas podrían estar alterando los mensajes de radio de civilizaciones distantes, haciéndolos indetectables para nuestros métodos actuales.
El "clima espacial" se refiere a las explosiones de radiación y eyecciones de masa coronal (CME) que emiten las estrellas, expulsando plasma y electrones al espacio. Estas partículas son particularmente perjudiciales para las señales de radio coherentes, provocando diversos efectos nocivos. Aunque SETI ya considera la dispersión de electrones en el medio interestelar, hasta ahora nadie había cuantificado el impacto de la actividad estelar directamente en la fuente de la señal.
"Si una señal se amplía debido al entorno de su propia estrella, puede quedar por debajo de nuestros umbrales de detección, incluso si está allí", explicó Vishal Gajjar, del Instituto SETI en Mountain View, California. Esto podría "ayudar a explicar parte del silencio de radio observado en las búsquedas de tecnofirmas", añadió.
El efecto más probable es el "centelleo difractivo", que puede ensanchar una señal de banda estrecha (el tipo que busca SETI por ser de origen artificial) en un rango de frecuencias mucho más amplio. Esto dispersa la potencia de la señal, disminuyendo su intensidad y haciéndola invisible para nuestros detectores.
Gajjar y su colega Grayce Brown, también del Instituto SETI, se propusieron cuantificar este efecto. Para ello, analizaron cómo el viento solar y las CME afectan las señales de radio entre la Tierra y las misiones espaciales en nuestro propio sistema solar. Luego, usaron el Sol como modelo para calibrar el impacto del clima espacial en estrellas similares y en enanas rojas, que son las más comunes en la Vía Láctea.
La simulación, que incluyó un millón de estrellas enanas rojas y similares al Sol, reveló hallazgos significativos. Según los investigadores, el 70% de las estrellas ensanchan las señales en más de 1 Hz, y el 30% lo hace en más de 10 Hz, especialmente las activas enanas rojas. Lo más preocupante es que una CME en el momento de la transmisión podría ensanchar una señal en más de 1.000 Hz, haciéndola completamente indetectable.
A pesar de que el estudio, publicado el 5 de marzo en la revista especializada The Astrophysical Journal, sugiere que el universo podría estar "inundado de mensajes ruidosos" que simplemente no se supo escuchar, los investigadores son optimistas. "Al cuantificar cómo la actividad estelar puede remodelar las señales de banda estrecha, podemos diseñar búsquedas que se ajusten mejor a lo que realmente llega a la Tierra, no solo a lo que podría transmitirse", afirmó Brown.



