El Embraer EMB-120 de Sindbard Air, que volaba hacia Zanzíbar, Tanzania, debió realizar un aterrizaje de panza en el Aeropuerto Internacional del Kilimanjaro. Imágenes dramáticas muestran el ala izquierda largando humo mientras el fuselaje roza el asfalto. Los 26 pasajeros y los 4 tripulantes resultaron ilesos.

Un vuelo de safari que debía ser una experiencia de lujo terminó en una escena de terror en el corazón de Tanzania. Un avión repleto de turistas se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia luego de chocar contra una cebra durante la maniobra de despegue en el Parque Nacional del Serengeti, según publicó el medio británico Daily Mail.

El hecho ocurrió en la pista de aterrizaje de Seronera, la más grande y transitada del parque. La avioneta, un Embraer EMB-120 operado por la compañía Sindbard Air, transportaba a 30 personas —26 pasajeros y 4 miembros de la tripulación— con destino a Zanzíbar, cuando embistió al animal salvaje que había invadido la pista. El impacto mató a la cebra en el acto.

En un primer momento, la aeronave logró levantar vuelo, pero en pleno trayecto la tripulación advirtió que el tren de aterrizaje había sufrido daños severos por la colisión. Ante el riesgo de no poder aterrizar en su destino, el piloto declaró la emergencia y se desvió de su ruta original.

     

Aterrizaje dramático en Kilimanjaro

El avión fue redirigido hacia el Aeropuerto Internacional del Kilimanjaro, ubicado a unos 434 kilómetros al este del parque. Alrededor del mediodía del domingo, realizó un aterrizaje forzoso de panza.

Videos que ya circulan en redes sociales muestran el momento exacto cuando sale una densa humareda del ala izquierda mientras la parte inferior del fuselaje raspa contra el asfalto, generando chispas. Inmediatamente, los equipos de emergencia rodearon la aeronave y las autoridades cerraron por completo las instalaciones del aeropuerto.

Fuentes aeroportuarias confirmaron que todos los ocupantes lograron evacuar por sus propios medios, sanos y salvos. No se reportaron heridos.

Un parque bajo presión

El incidente vuelve a poner en debate la convivencia entre la intensa actividad turística y la fauna salvaje. Cada año, alrededor de 500.000 turistas visitan el Serengeti, un ecosistema que se extiende desde el norte de Tanzania hasta el suroeste de Kenia y que es considerado una de las siete maravillas naturales de África.

La pista de Seronera, por su ubicación central, gestiona miles de vuelos locales por temporada y es la puerta de entrada principal para los safaris fotográficos.

Un antecedente reciente

No es el primer caso de este tipo. En febrero de 2025, un vuelo de la compañía Tui con destino a Cabo Verde debió realizar un aterrizaje de emergencia luego de que dos cisnes fueran succionados por los motores a 1.000 pies de altura y a 185 millas por hora.

Las fotografías de aquel episodio mostraron abolladuras en el fuselaje, sangre sobre el parabrisas agrietado y daños en los sistemas electrónicos. Los pilotos, sin visibilidad, debieron ser escoltados en pista. La reparación del Boeing costó cerca de un millón de libras esterlinas y mantuvo al avión en tierra durante varias semanas.