La guerra en Medio Oriente sumó este lunes un nuevo capítulo de máxima tensión con duras advertencias del presidente de Donald Trump contra Irán y una escalada de ataques por parte de Israel.
El mandatario estadounidense aseguró que sus fuerzas armadas podría “destruir un país en una noche” y fijó como plazo límite este martes por la noche para que Irán reabra el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de petróleo. “Será la Edad de Piedra”, advirtió, al referirse a las consecuencias de un eventual incumplimiento.
Trump sostuvo que el plazo es “improrrogable”, aunque deslizó que continúan las negociaciones. En ese marco, también afirmó que sectores de la población iraní “quieren” que Estados Unidos continúe con los bombardeos. “Están dispuestos a sufrir. Quieren libertad”, señaló.
Además, el presidente norteamericano amenazó con avanzar judicialmente contra el periodista que filtró el presunto derribo de un caza estadounidense en territorio iraní.
Ataques y blancos estratégicos
En paralelo, el gobierno encabezado por Benjamín Netanyahu confirmó nuevos ataques sobre infraestructura clave en Irán.
Entre los objetivos alcanzados se encuentran altos mandos vinculados a la Guardia Revolucionaria, como Mayid Jadami, jefe de inteligencia, y Ajer Bakri, comandante de la Fuerza Al Quds.
Trump, sobre el ultimátum a Irán: “Podemos destruir un país entero en una noche y esa noche puede ser mañana” https://t.co/t4mcpCtqaC pic.twitter.com/gYnzETvsRB— EL PAÍS (@el_pais) April 6, 2026
También se reportaron bombardeos sobre el complejo petroquímico de Pars Sur, considerado el mayor yacimiento de gas natural del mundo y compartido con Qatar. Horas más tarde, autoridades iraníes denunciaron otro ataque contra instalaciones en Marvdasht.
El endurecimiento de las posiciones y la continuidad de los ataques profundizan la incertidumbre en la región, con impacto potencial en el mercado energético y la estabilidad internacional.



