Este miércoles por la madrugada un sismo de magnitud 4 en la escala de Richter sacudió varias ciudades de la vecina provincia de Córdoba. El epicentro se ubicó a 30 kilómetros al suroeste de Deán Funes y el temblor llegó hasta buena parte de los barrios de la capital. Luego de los terremotos en Venezuela, este episodio más cercano en el mapa para los argentinos, y sobre todo, los santafesinos, reactiva el debate sobre la seguridad edilicia.

De acuerdo con los datos del Instituto de Prevención Sísmica de Argentina (Inpres) el movimiento ocurrió a la 1.34 de la madrugada de este miércoles, a 30 kilómetros al suroeste de Deán Funes, 55 kilómetros al norte de La Falda y 77 kilómetros al este de Serrezuela.

Tuvo una intensidad de 4 puntos en la escala de Richter y una profundidad de 11 kilómetros.

Según agregó el diario cordobés La Voz, se sintió de manera más fuerte en Deán Funes y Soto y en menor medida en las localidades de Villa de Soto y Capilla del Monte. También se registraron mensajes en redes desde Córdoba Capital, Carlos Paz, Jesús María, Alta Gracia y Villa del Rosario, entre otras ciudades.

Consultado por La Voz En Vivo, el geólogo Ricardo Astini de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) llevó tranqulidad sobre el episodio y advirtió que este tipo de temblores, en el rango de los 4 grados en la escala de Richter, están dentro de los eventos que habituales en la provincia.

El especialista detalló que en Córdoba los registros oscilan normalmente entre movimientos imperceptibles y eventos que pueden alcanzar los 5 grados en los casos más altos. En el grado 4 “es un temblor que claramente se siente”, concedió Astini que explicó que la actividad sísmica en la región está vinculada a dos o tres fallas principales ubicadas al borde de las serranías cordobesas.

Una de estas estructuras atraviesa el pie de la Sierra Chica, del lado del Valle de Punilla, afectando zonas cercanas a Villa Carlos Paz, Cosquín y La Falda. Las de mayor intensidad, dijo, suelen estar asociadas a la Sierra Grande, en un área que se extiende desde Villa de Soto y Nono hasta Merlo.

Respecto a la infraestructura urbana, el experto señaló que las normativas en Córdoba son estrictas y que se construye de manera sismorresistente desde hace décadas: “Todo lo que es edificio de construcción de más de tres pisos, desde el año 1970 en adelante, es sismorresistente por ley”.

Se trata de estructuras "en jaula" con columnas y plateas, diseñadas para evitar el colapso y brindar seguridad a los habitantes en caso de no poder evacuar

El problema, advirtió Astini, son las construcciones históricas o muy antiguas que no fueron realizadas bajo estos estándares técnicos.

Por otro lado, el geólogo se mostró preocupado por el actual recorte presupuestario en organismos nacionales de prevención; particularmente por la unificación del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) con el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar), lo que consideró un debilitamiento institucional.