El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) aportará semillas de quinua que serán enviadas en una cápsula experimental durante un vuelo espacial previsto para el segundo trimestre del año, según informó el organismo, que celebró un acuerdo internacional con Orion Space Generation Foundation.
Según se informó, el organismo técnico contribuirá con material genético de quinua variedad Morrillos (Chenopodium quinoa). “El objetivo es evaluar cómo responden los sistemas biológicos a condiciones propias del ambiente orbital, como la radiación, la microgravedad y las variaciones térmicas extremas”, indicaron desde el organismo. Esta planta se eligió por su capacidad de adaptación a ambientes hostiles y su valor nutricional.
“La iniciativa articula una red científica que integra la Universidad de San Pablo-T –representada por Matías Rhomer y Catalina Lonac–, los equipos técnicos del Inta San Juan y Tucumán, la Fundación Miguel Lillo y diversos socios internacionales”, explicaron.
Según se detalló, las semillas del Inta integrarán una cápsula diseñada para registrar variables ambientales durante el vuelo. “La experiencia forma parte de una línea de investigación iniciada en 2019 junto a la Universidad de York - Lassonde School of Engineering, en Canadá, cuyos primeros resultados fueron publicados en 2022 tras analizar el comportamiento de semillas expuestas a irradiación energética comparable con procesos que ocurren en el espacio”, añadieron desde el Inta.
También indicaron que el envío del material vegetal se formalizó mediante un Acuerdo de Transferencia y Evaluación de Material (ATM) firmado entre el organismo estatal y la Orion Space Generation Foundation.
Claudio Galmarini, director del Centro Regional Mendoza–San Juan del Inta, destacó que el Inta tiene “un largo camino recorrido en la caracterización de recursos genéticos, así como en programas de mejoramiento genético”.
“Poder participar en esta iniciativa internacional con semillas de un cultivar de quinua, especie de gran valor alimenticio, obtenido por nuestra institución, representa todo un desafío y abre las puertas a oportunidades insospechadas de colaboración”, enfatizó.
“Este acuerdo nos permite aportar material vegetal con trazabilidad científica y asegurar que su utilización se limite estrictamente a investigación”, señaló Galmarini, y agregó: “Además, posibilitará desarrollar estudios fisiológicos, genómicos y experimentos tanto en laboratorios terrestres como durante la misión espacial”.
En su informe, el Inta indicó que las semillas fueron provistas por el equipo del Inta San Juan integrado por Lucas Guillén, Gonzalo Roqueiro y Nadia Bárcena, en articulación con profesionales de otras unidades del organismo a través de la Red Quinua.
“La quinua es una especie extremadamente resiliente. Puede crecer en ambientes con salinidad, sequía y amplitudes térmicas importantes. Eso la convierte en un modelo muy interesante para estudiar cómo responden las plantas frente a condiciones extremas”, explicó Guillén.
“El objetivo es generar conocimiento sobre los mecanismos de tolerancia de las plantas. Ese aprendizaje puede trasladarse luego al desarrollo de cultivos más resistentes para la producción en la Tierra”, agregó.



