Ya son 804 los muertos y más de 3.000 los desaparecidos tras la devastadora riada que afectó el miércoles pasado la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet, en China. Las tareas de búsqueda continúan, con especial preocupación por unas 900 personas que podrían haber quedado atrapadas en túneles de centrales hidroeléctricas.
Las autoridades de Nepal elevaron a 788 el número de fallecidos, mientras que China reportó otros 16. Además, hay más de 2.500 desaparecidos del lado nepalí y 546 en territorio chino. Entre las personas que todavía no fueron localizadas hay cientos de turistas extranjeros.
Nepal informó que logró rescatar a 8.730 personas, entre ellas 279 evacuadas en helicóptero desde proyectos hidroeléctricos y 227 extranjeros. La Junta de Turismo del país también señaló que logró contactar a tres ciudadanos españoles.
En las operaciones de rescate trabajan más de 19.800 efectivos del Ejército y la Policía de Nepal, junto con equipos internacionales especializados. India, por su parte, envió 18 expertos forenses para colaborar en la identificación de los cuerpos recuperados.
La riada provocó graves daños en caminos, tendidos eléctricos y redes de telecomunicaciones, lo que dificultó durante los primeros días el acceso a las zonas afectadas. En tanto, una nueva represa natural formada tras un desprendimiento de tierra comenzó a desagotarse y, según las autoridades chinas, está prácticamente vacía.
El papa León XIV también expresó este domingo su solidaridad con los afectados y pidió ayuda para las poblaciones golpeadas por la tragedia.



