En casa, en la pileta, en el río, en la playa o caminando por la calle o trabajando en ella, no importa dónde estés: en pleno verano hay que cuidarse del sol. Evitar los contratiempos que trae la exposición a éste de manera inadecuada es fácil si se siguen algunos consejos propuestos por el portal abc.
1. Antes de exponerse al sol, se debe evitar el uso de productos que contengan alcohol, como las colonias, perfumes o desodorantes, ya que puedan dar lugar a manchas oscuras en la piel.
2. La piel debe estar correctamente hidratada, limpia y sin maquillaje.
3. Elegir una crema de protección solar alta FPS 30 o muy alta PFS 50+ y con bloqueador para los niños menores de 2 años.
4. Este producto debe aplicarse unos 30 minutos antes de la exposición solar, que es el tiempo que tarda la piel en absorberlo, aquí la piel debe estar bien seca.
5. Repetir la aplicación siempre después de meterse en el agua o de una excesiva sudoración.
6. Frecuentemente nos ponemos una cantidad insuficiente de protector solar así que para compensarlo debemos aplicarla y, después de media hora, repetir este gesto.
7. Las primeras exposiciones al sol deben ser progresivas en dosis de 10, 15 y 20 minutos y preferiblemente en movimiento. No es recomendable más de media hora al día.
8. No utilizar las cremas solares de un año para otro, ya que han permanecido en lugares sobrecalentados (autos, bolsos expuestos al sol) y esto puede provocar que los filtros pierdan eficacia y que el índice de protección del producto quede rebajado.
9. Extremar precauciones entre las 11 y las 16 horas cuando las radiaciones solares son más agresivas, momentos en los que hay que evitar tomar el sol o bien aumentar la protección.
10. También debemos prestar atención a la hora de proteger algunas zonas de nuestro cuerpo y rostro: la cara, el cuello, la cabeza, el escote y las orejas, son zonas más sensibles al sol.
11. Usar lentes de sol adecuados, de labiales o barras de labios fotoprotectoras, y sombreros para proteger la cabeza.
12. Ingerir abundante líquido, para compensar la pérdida que se produce en la exposición solar.
Otras precauciones complementarias
El cuidado no finaliza tras la jornada de exposición ya que después de tomar el sol, la piel está deteriorada por el aire, la sequedad, el cloro o la sal, por lo que conviene darse una ducha sin usar jabones con demasiados tensioactivos o perfumes. Posteriormente se debe aplicar crema hidratante en todo el cuerpo.
Por Pilar Pérez, profesora de la Universidad Internacional de la Rioja, España.



