Rosario Central decepcionó. Venía jugando bastante bien, había vencido a Atlético Rafaela, Unión de Santa Fe y Tiro Federal en los tres ensayos anteriores, pero la noticia de la ida de Di María pareció tener sobre su potencial el mismo efecto que un corte de pelo al grandote Sansón: lo debilitó.
El equipo de Carlos Ischia dejó la imagen más pálida de esta pretemporada, justo en el último amistoso de cara al próximo Apertura: en el Gigante de Arroyito no pasó del empate ante Sarmiento de Junín, un equipo de dos categorías inferiores (milita en la primera B metropolitana) que se suponía no debería haberle significado un obstáculo insalvable.
Si bien fue un encuentro preparatorio y se acepta que la verdad se verá cuando se juegue por los puntos, lo cierto es que la sensación que dejó el equipo en este último partido es bastante preocupante. Para empezar, mostró algunos desacoples en la línea defensiva, donde Vizcarrondo se mostró dubitativo y no brindó la seguridad que se espera de un defensa central. Además parecen faltarle variantes para crear fútbol y el principal déficit está en el ataque: con la mencionada venta del Hueso Di María, más la suspensión por tres fechas de Arzuaga, la lesión de Caraglio y la falta de fútbol del uruguayo Martínez, los titulares Belloso y Zelaya no parecen ser una dupla que asegure la necesaria cuota de gol.
En el partido de este viernes, el elenco de Arroyito arrancó mejor, presionando y creando un par de situaciones que no pudo plasmar en la red en los primeros diez minutos, pero luego todo cambió. El equipo juninense le perdió el respeto al canalla y se paró más adelante. Hizo circular la pelota y en uno de los pocos ataques que tuvo hilvanó una gran jugada que terminó definiendo el delantero Luciano Lo Bianco en forma magistral ante la salida de Cristian Álvarez. Ese tanto en el cierre de la primera mitad golpeó aún más a un Central que se fue al descanso preocupado y perdiendo.
En el inicio del complemento el panorama para el canalla no mejoró demasiado. No aparecían sus jugadores en el ataque y daba la sensación de que torcer la historia sería imposible. Sin embargo, cuando quedaban diez minutos y después de un pronunciado bache futbolístico, el canalla armó la mejor jugada del partido: una perfecta triangulación entre Damián Díaz, Belloso y Tomás Costa, que este último definió de cabeza. Ese gol sirvió de envión para acorralar a Sarmiento en el cierre y estar cerca de darlo vuelta, aunque esa arremetida final no alcanzó para alcanzar la victoria ni para paliar la mala imagen que dejó el equipo.
El partido duró ochenta minutos, fue dirigido por el juez de la Asociación Rosarina Rubén González y los equipos formaron así:
Rosario Central: Álvarez; Raldes, Vizcarrondo, Imperiale; Costa, Ledesma, Borzani, Papa; Damián Díaz; Belloso y Zelaya.
Sarmiento: Burella; Silva, Martínez, Bustos; Llamos, Mauro Navone, Martín Navone; Zuleta, Saboredo; Gardú y Lo Bianco.
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