La Secretaría de Salud Pública municipal elaboró un informe sobre las adicciones en Rosario que permitió comprobar el descenso en la edad de iniciación en el consumo de drogas en la ciudad y el aumento de la magnitud del problema.
“La investigación-acción que desarrollamos entre los años 2004 y 2006 forma parte de un trabajo que ya venimos realizando en los barrios a través de los centros Crecer y otras organizaciones –explicó la coordinadora del Programa de Prevención de Adicciones de la Municipalidad, Silvia Varona, a Rosario3.com–, y si bien es el primero que encabeza la Municipalidad, nos posibilitó el acceso a los datos que manejan las instituciones que trabajan en esta problemática. Todas coincidieron en que en los últimos 10 años bajó la edad de ingreso al consumo de drogas y al mismo tiempo creció la gravedad de la situación”.
Según el estudio, la edad de inicio del consumo de drogas que entre las personas que se encuentran en tratamiento es entre los 12 y 14 años, mientras que para los usuarios en situación de calle, la edad de inicio varía entre los 8 y los 11 años. En el primer grupo la sustancia de inicio es el alcohol, mientras que en el segundo optan por la marihuana.
Entre las personas que están en tratamiento las drogas más frecuentes son: marihuana, alcohol, psicofármacos, cocaína, pegamento, naftas, ácidos, éxtasis, heroína, morfina, crack y otros fármacos. Por su parte, entre los usuarios en situación de calle, las sustancias más frecuentes son: marihuana, pegamento, inhalantes, cocaína, alcohol, en menor proporción psicofármacos y alucinógenos.
Según los datos que se desprenden de la investigación, la mayoría de los consumidores proviene de familias monoparentales y lazos conflictivos y en cuanto al nivel de educación se pudo comprobar que la mayoría de los usuarios de drogas no tienen estudios completos.
Mientras que para algunos la motivación para el consumo es la búsqueda de una vía de escape o la necesidad de calmar o anestesiar el sufrimiento, otros dicen que lo hacen por placer. Entre los individuos en situación de calle, en particular, aparece en sustitución de necesidades básicas y retraimiento del mundo externo.
Para esta investigación se relevaron 117 instituciones de las cuales 74 pertenecen al ámbito público, entre hospitales y centros de salud, 19 organizaciones cuyas funciones implican un potencial contacto con usuarios de drogas y 24 ONGs dedicadas exclusivamente a la atención de esta problemática.
“La idea a partir de ahora es generar –junto con las áreas de Promoción Social y Cultura– los dispositivos para atraer a los chicos que en cada barrio pasan largas horas de su tiempo libre en la calle y consumen o son potenciales consumidores de droga, dice Varona. Ya sea a través de deportes o de la formación de murgas, según las edades, el objetivo es convocarlos a formar parte de un proyecto colectivo donde podamos trabajar los lazos que están dañados, junto a los padres que también necesitan orientación para ayudar a sus hijos”.
“La investigación-acción que desarrollamos entre los años 2004 y 2006 forma parte de un trabajo que ya venimos realizando en los barrios a través de los centros Crecer y otras organizaciones –explicó la coordinadora del Programa de Prevención de Adicciones de la Municipalidad, Silvia Varona, a Rosario3.com–, y si bien es el primero que encabeza la Municipalidad, nos posibilitó el acceso a los datos que manejan las instituciones que trabajan en esta problemática. Todas coincidieron en que en los últimos 10 años bajó la edad de ingreso al consumo de drogas y al mismo tiempo creció la gravedad de la situación”.
Según el estudio, la edad de inicio del consumo de drogas que entre las personas que se encuentran en tratamiento es entre los 12 y 14 años, mientras que para los usuarios en situación de calle, la edad de inicio varía entre los 8 y los 11 años. En el primer grupo la sustancia de inicio es el alcohol, mientras que en el segundo optan por la marihuana.
Entre las personas que están en tratamiento las drogas más frecuentes son: marihuana, alcohol, psicofármacos, cocaína, pegamento, naftas, ácidos, éxtasis, heroína, morfina, crack y otros fármacos. Por su parte, entre los usuarios en situación de calle, las sustancias más frecuentes son: marihuana, pegamento, inhalantes, cocaína, alcohol, en menor proporción psicofármacos y alucinógenos.
Según los datos que se desprenden de la investigación, la mayoría de los consumidores proviene de familias monoparentales y lazos conflictivos y en cuanto al nivel de educación se pudo comprobar que la mayoría de los usuarios de drogas no tienen estudios completos.
Mientras que para algunos la motivación para el consumo es la búsqueda de una vía de escape o la necesidad de calmar o anestesiar el sufrimiento, otros dicen que lo hacen por placer. Entre los individuos en situación de calle, en particular, aparece en sustitución de necesidades básicas y retraimiento del mundo externo.
Para esta investigación se relevaron 117 instituciones de las cuales 74 pertenecen al ámbito público, entre hospitales y centros de salud, 19 organizaciones cuyas funciones implican un potencial contacto con usuarios de drogas y 24 ONGs dedicadas exclusivamente a la atención de esta problemática.
“La idea a partir de ahora es generar –junto con las áreas de Promoción Social y Cultura– los dispositivos para atraer a los chicos que en cada barrio pasan largas horas de su tiempo libre en la calle y consumen o son potenciales consumidores de droga, dice Varona. Ya sea a través de deportes o de la formación de murgas, según las edades, el objetivo es convocarlos a formar parte de un proyecto colectivo donde podamos trabajar los lazos que están dañados, junto a los padres que también necesitan orientación para ayudar a sus hijos”.


