Casi al amanecer, representantes de la organización de vecinos damnificados por obras en construcción, llegaron al centro de Rosario y se dirigieron a la casa del intendente Miguel Lifschitz. La idea era encontrarse con el jefe de gobierno cara a cara, justo en el momento que saliera para comenzar su jornada laboral. Sin embargo, aún más madrugador que los vecinos, el intendente ya había partido.
En contacto con el móvil de Radio 2, Susana Maximino, una de las damnificadas por el boom del pico y la pala y referente de este movimiento que ya reúne a unos 700 propietarios que se vieron perjudicados por una obra de construcción cercana o lindera, manifestó: “Vinimos para ver si podíamos encontrarlo porque nunca nos recibió”, lanzó.
“Hace de febrero que pedimos ser atendidos en una audiencia pero no se da por aludido. Anda muy ocupado y está bien que así sea pero debe atender también nuestro problema que es de la ciudad”, apuntó Maximino y advirtió que seguirán intentando alcanzar su reclamo.
La organización nació hace un año y está conformada por personas que padecen o han padecido inconvenientes a raíz de la instalación de obras de construcción cercanas a su viviendas. Muchos han debido soportar roturas y perforaciones en sus propias casas, otras sufren ruidos estridentes a cualquier hora del día o padecen cortes de calles y caídas de materiales sobre sus techos. Los damnificados exigen el cumplimiento de las normas que regulan la construcción en Rosario.
En contacto con el móvil de Radio 2, Susana Maximino, una de las damnificadas por el boom del pico y la pala y referente de este movimiento que ya reúne a unos 700 propietarios que se vieron perjudicados por una obra de construcción cercana o lindera, manifestó: “Vinimos para ver si podíamos encontrarlo porque nunca nos recibió”, lanzó.
“Hace de febrero que pedimos ser atendidos en una audiencia pero no se da por aludido. Anda muy ocupado y está bien que así sea pero debe atender también nuestro problema que es de la ciudad”, apuntó Maximino y advirtió que seguirán intentando alcanzar su reclamo.
La organización nació hace un año y está conformada por personas que padecen o han padecido inconvenientes a raíz de la instalación de obras de construcción cercanas a su viviendas. Muchos han debido soportar roturas y perforaciones en sus propias casas, otras sufren ruidos estridentes a cualquier hora del día o padecen cortes de calles y caídas de materiales sobre sus techos. Los damnificados exigen el cumplimiento de las normas que regulan la construcción en Rosario.


