“Me preparé para estar en lo más alto del podio”, dijo el yudoca rosarino Miguel Albarracín apenas llegado al país desde Río de Janeiro, donde no hizo otra cosa que eso: quedarse con la medalla de oro en la categoría 60 kilogramos de los Juegos Panamericanos. Y en diálogo con Radio 2 repasó la conquista.
“El cubano –Yosmani Piker, su rival en la final– me dio una oportunidad y no la de desaproveché. Sabía que en esa instancia no podía hacerlo”, contó Miguel, que se impuso a los 32 segundos de combate por ipon, circunstancia similar al knock out en el boxeo.
“Para que haya ipon hay que derribar al rival totalmente de espalda en una proyección violenta, rápida y también con dominio de la técnica; me salió todo eso y pude definir el combate”, explicó Albarracín en De tarde en tarde tras superar a un adversario “con mucho ritmo y aire aunque no muy técnico”, según él mismo definió.
De 26 años, nacido en Santiago del Estero pero de padres rosarinos e instalado en la ciudad desde sus primeros días de vida, el judoca es entrenado (en Náutico y en Gimnasia y Esgrima) por Gastón García, otro rosarino que también fue campeón Panamericano en Mar del Plata 95.
“Todos los momentos que vivo en mi carrera, Gastón ya los vivió, y me explica cómo desempeñarme en cada situación”, destacó Miguel.
Sin quejas sobre el apoyo estatal
“No me puedo quejar demasiado, dentro de todo tengo un apoyo bastante bueno de la Secretaría de Deportes de la Provincia, de la Nación y del Comité Olímpico”, aclaró Albarracín al ser consultado sobre los problemas que siempre enfrenta el deporte amateur argentino en ese sentido.
“Sí hacen falta sponsors para solventar mejor los gastos de la preparación, que van desde gimnasio y sauna hasta materiales”, aclaró.
Todos los Juegos Panamericanos


