Después de hacer el amor, una foto para el recuerdo y de paso, una forma de contárselo a todos. Instagram, Facebook y Twitter empiezan a llenarse de las denominadas selfies#after sex, una tendencia que genera polémica en las redes y reabre el debate sobre los límites de la privacidad.
Un informe publicado en Infobae.com da cuenta de estas autofotos que tienen la particularidad de reflejar el momento posterior al acto sexual. Se las conoce bajo el nombre de #after sex y exhiben a las personas posando tras unirse de la manera más íntima. Algunas evidencian contextos, como por ejemplo, una cama, parte de cuerpos desvestidos y también, gestos faciales que revelan placer.
Al respecto, Vicky Hernández, directora de www.casamenteras.com, sostuvo: "El problema nace debido a que espacios en las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram son relativamente nuevos, por lo que las normas no están claras. Los límites desdibujados invitan a los amantes de la controversia a escandalizar nada menos que a sus familiares y amigos. Después de todo, ¿a quién le interesa ver una foto de su amigo o primo en una situación tan privada? Además, convengamos que el look post sexo no es el mejor", ironiza Hernández.
Para Pablo Barraza, psicólogo del Centro de Estudios del Estrés y la Ansiedad Hémera, "las selfies #aftersex no son más que una prolongación de las ya clásicas selfies. Son un intento de llevar más allá del punto actual la exposición de la vida privada. En una era donde las redes sociales y la difusión de la vida privada parecen dictaminar que para existir hay que ser visto".
Por su parte, Santiago Gómez, psicólogo y director del Centro de Psicología Cognitiva, analiza para Infobae el fenómeno sobre la exhibición pública de la intimidad: "Últimamente podemos ver en aumento las selfies que retratan el rostro después del encuentro sexual. Es una forma de mostrar en las redes sociales la intimidad del sujeto, el momento de placer que vivió. La sexualidad es lo más privado que una pareja tiene, y en la actualidad, se ha cruzado la barrera para convertirse en algo público. De esta manera cae lo más íntimo de una persona, por la necesidad y placer social, de mirar y ser mirado por los otros".
¿Qué pasa con los jóvenes donde el fenómeno parece impactar de manera directa? Gómez puntualiza: "Los jóvenes de hoy son hijos de internet, esto significa que no han tenido que realizar ningún esfuerzo para adaptarse a lo nuevo. Las redes sociales han generado una nueva forma de interacción social, en donde las personas difunden y muestran todo lo que hacen subiendo fotos y videos. Los hechos de la realidad actual nos muestran que los límites se van transgrediendo día a día, producto de la curiosidad que estimula el deseo por mirar".
Parte del desarrollo normal adolescente es experimentar con la imagen personal, la cual contribuye a la construcción de la identidad y de la autoestima. Estas tecnologías le permiten construir de manera activa su identidad.
Barraza agrega: "La posibilidad que brindan diferentes programas les permite editar las mismas y tener un mayor dominio sobre su propia imagen. Con lo vertiginoso del tiempo en que vivimos, ya no sólo comparten sus clásicas selfies sino que ahora aparecen las #aftersex llevando la privacidad hasta un nuevo límite, el cual se sitúa por el momento en la insinuación, en donde nada se muestra y todo se sugiere. Ya veremos cuál será el próximo, ya que, cuando pensamos en límites, quién mejor que los adolescentes para ponerlos a prueba constantemente".
El ser mirado por el otro proviene de la constitución misma de la identidad, desde nuestros primeros años hasta los últimos. Parecería que ahora ya el reconocimiento de "me gusta" no pasa sólo por la propia persona, sino también ahora por la pareja sexual de cada uno, donde el reconocimiento social de uno no pasa sólo por lo personal sino por lo relacional.
Los adolescentes buscan constantemente la aprobación de su grupo de pares. Este aumento de exposición parecería ser un intento más de búsqueda de reconocimiento y elogio ya no solo personal sino también por sus "supuestas" conquistas y proezas sexuales. De modo que las #aftersex funcionan como un espejo más donde reflejarse. En una sociedad donde mostrar contenidos sexuales cada día escandaliza menos.
Un informe publicado en Infobae.com da cuenta de estas autofotos que tienen la particularidad de reflejar el momento posterior al acto sexual. Se las conoce bajo el nombre de #after sex y exhiben a las personas posando tras unirse de la manera más íntima. Algunas evidencian contextos, como por ejemplo, una cama, parte de cuerpos desvestidos y también, gestos faciales que revelan placer.
Al respecto, Vicky Hernández, directora de www.casamenteras.com, sostuvo: "El problema nace debido a que espacios en las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram son relativamente nuevos, por lo que las normas no están claras. Los límites desdibujados invitan a los amantes de la controversia a escandalizar nada menos que a sus familiares y amigos. Después de todo, ¿a quién le interesa ver una foto de su amigo o primo en una situación tan privada? Además, convengamos que el look post sexo no es el mejor", ironiza Hernández.
Para Pablo Barraza, psicólogo del Centro de Estudios del Estrés y la Ansiedad Hémera, "las selfies #aftersex no son más que una prolongación de las ya clásicas selfies. Son un intento de llevar más allá del punto actual la exposición de la vida privada. En una era donde las redes sociales y la difusión de la vida privada parecen dictaminar que para existir hay que ser visto".
Por su parte, Santiago Gómez, psicólogo y director del Centro de Psicología Cognitiva, analiza para Infobae el fenómeno sobre la exhibición pública de la intimidad: "Últimamente podemos ver en aumento las selfies que retratan el rostro después del encuentro sexual. Es una forma de mostrar en las redes sociales la intimidad del sujeto, el momento de placer que vivió. La sexualidad es lo más privado que una pareja tiene, y en la actualidad, se ha cruzado la barrera para convertirse en algo público. De esta manera cae lo más íntimo de una persona, por la necesidad y placer social, de mirar y ser mirado por los otros".
¿Qué pasa con los jóvenes donde el fenómeno parece impactar de manera directa? Gómez puntualiza: "Los jóvenes de hoy son hijos de internet, esto significa que no han tenido que realizar ningún esfuerzo para adaptarse a lo nuevo. Las redes sociales han generado una nueva forma de interacción social, en donde las personas difunden y muestran todo lo que hacen subiendo fotos y videos. Los hechos de la realidad actual nos muestran que los límites se van transgrediendo día a día, producto de la curiosidad que estimula el deseo por mirar".
Parte del desarrollo normal adolescente es experimentar con la imagen personal, la cual contribuye a la construcción de la identidad y de la autoestima. Estas tecnologías le permiten construir de manera activa su identidad.
Barraza agrega: "La posibilidad que brindan diferentes programas les permite editar las mismas y tener un mayor dominio sobre su propia imagen. Con lo vertiginoso del tiempo en que vivimos, ya no sólo comparten sus clásicas selfies sino que ahora aparecen las #aftersex llevando la privacidad hasta un nuevo límite, el cual se sitúa por el momento en la insinuación, en donde nada se muestra y todo se sugiere. Ya veremos cuál será el próximo, ya que, cuando pensamos en límites, quién mejor que los adolescentes para ponerlos a prueba constantemente".
El ser mirado por el otro proviene de la constitución misma de la identidad, desde nuestros primeros años hasta los últimos. Parecería que ahora ya el reconocimiento de "me gusta" no pasa sólo por la propia persona, sino también ahora por la pareja sexual de cada uno, donde el reconocimiento social de uno no pasa sólo por lo personal sino por lo relacional.
Los adolescentes buscan constantemente la aprobación de su grupo de pares. Este aumento de exposición parecería ser un intento más de búsqueda de reconocimiento y elogio ya no solo personal sino también por sus "supuestas" conquistas y proezas sexuales. De modo que las #aftersex funcionan como un espejo más donde reflejarse. En una sociedad donde mostrar contenidos sexuales cada día escandaliza menos.


