- No fueron pocos los que despidieron a puro insulto del campo de juego a Cristian González, tras su tonta expulsión. El Kily, que utilizó unas gafas protectoras de su fractura en la órbita del ojo derecho, se encargó durante la semana previa al juego de destacar el riesgo físico que conllevaba su presencia: pero una gran cantidad de plateístas, lejos de agradecerle el esfuerzo por su participación, le reprochó con palabrotas la infantil tarjeta roja que se ganó con un grosero e innecesario gesto a un juez de línea. Al Kily nadie le critica su juego; sí sus inoportunos desplantes, en momentos en que se necesita de la calma y sabiduría de los más experimentados. La imagen del zurdo invitando a pelear a los que lo insultaban coronó una nochecita de aquellas para el ex volante de la selección.
- Conmovió el gesto de Leonel Ríos, futbolista de Vélez, al anotar el segundo tanto de su equipo, el que al fin acabó por sentenciar la victoria del Fortín en Arroyito. Porque se notó que realmente le dolió clavarle el puñal al equipo en el que actuó hasta hace algunos meses: ni bien tocó al gol el balón que le robó al arquero Álvarez en la mitad de la cancha, frenó su carrera pero no soltó ni un signo de alegría, y sacudió la cabeza haciendo el universal gesto de negación, como diciendo “no puedo creer lo que hice”. Seguramente, cuando se les pase la calentura a los muchachos de Central, sabrán valorar la actitud del Toti.
- Y Carlos Ischia un día calló. El entrenador de Central no se presentó a la sala de conferencias del Gigante, y no hubo explicaciones por parte del hombre de prensa, Mario Delogu. Resulta extraño que el DT no haya brindado su análisis a los numerosos medios que aguardaban sus respuestas, ya que habitualmente el Pelado muestra una gran predisposición al diálogo. Y en tren de especular sobre las posibles razones que provocaron su ausencia, pueden suponerse varios motivos: uno de ellos, muy factible, que la calentura que lo invadió tras el pitazo final no se había disipado 20 minutos después, y prefirió callar a abrir la boca con los nervios exacerbados. Otra, más pesimista, que el entrenador tiene decidido alejarse, y por lo tanto optó por aguardar el encuentro con los jugadores del próximo martes para comunicárselo primero a ellos. Lo que sea, se sabrá en las próximas horas.
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