Un estudio científico realizado en los Estados Unidos indica que el calor corporal influye positivamente sobre las relaciones interpersonales y el comportamiento social.

Para llegar a ese resultado hubo muchas experiencias previas. La primera prueba consistió en darle a 41 mujeres una taza de café mientras se les preguntaba por sus datos personales. Algunas tazas estaban calientes, otras frías. Después, debían hacer una breve descripción de una persona. Las mujeres que poco antes habían sostenido una taza con café caliente y por ende tenían las manos calientes describían a la persona de manera más positiva que las que tenían las manos frías.

De acuerdo a lo que indica el estudio, el calor del cuerpo provocó que las mujeres hicieran una descripción más afectuosa. Un segundo intento demostró también que el calor físico influye en el comportamiento de los encuestados. En este caso, las personas debían elegir un pequeño regalo o un vale para para sí mismo o un amigo. Los que tenían las manos calientes elegían más a menudo un regalo para un amigo, mientras que aquellos con las manos más frías preferían uno para sí mismo.

Los resultados sostienen que en la corteza insular, que es parte de la corteza cerebral, la sensación de calor se procesa tanto física como psicológicamente.