Por primera vez en dos meses, Botnia frenó la producción de pasta celulosa. Pero siguió emanado olores.
Durante toda una jornada, técnicos y especialistas hicieron "tareas de ajuste y mantenimiento" en la fábrica para "optimizar" el trabajo, según informaron fuentes de la empresa, indica el diario La Nación.
La detención del trabajo vino acompañada de mal olor. Al respecto, a través de un comunicado, la empresa admitió que durante el primer alto en la fabricación ya "se emitieron gases olorosos" y que hay "probabilidad de que puedan producirse episodios cortos de olor en zonas cercanas a la planta y emisiones ocasionales de humo". Según explican, la razón del mal olor es el fueloil que se está empleando para el funcionamiento en las calderas auxiliares.
La emisión de olores ya causó protestas e inconvenientes hace poco más un mes en ambos lados del río Uruguay.
En Gualeguaychú, donde vecinos y asambleístas resisten a Botnia, se extendió una fobia por el olor, que obligó al municipio a crear una línea directa para atender eventuales emergencias, indica el ártículo. Allí se registró media docena de denuncias, por ardores en la garganta y los ojos, y "olores fuertes y picantes, parecidos al de la coliflor hervida".
Ante el peligro de nuevas emisiones por la primera detención en la fábrica, los asambleístas entrerrianos ahora prometen acudir a la Justicia para hacer reclamos.
La empresa, sin embargo, ayer ratificó que las maniobras "no generarán ningún impacto en la salud" de los habitantes de la zona, aunque pidió "disculpas por las molestias que pudiera ocasionar" a los vecinos.


