"¿Estás preparado para irte?", le consultaron a Ángel Di María los periodistas apostados en el entrenamiento que el plantel de Rosario Central llevó a cabo este jueves, esperando que el requerido Hueso recurriera al cassette y dijera "Sí, la verdad es que estoy blablabla...". Sin embargo, y para sorpresa de muchos, el chico se despachó con un “La verdad que no. Yo me quiero quedar, pero si la oferta es tan buena como dicen me tendré que ir. Ya me previnieron que el club necesita dinero y que mi transferencia sería importantísima”.

Y se ve que era buena esa bendita oferta nomás: luego de un día cargado de rumores acerca del destino que tendría la zurda más talentosa que la cantera canalla moldeó en los últimos años, ya en horas de la noche retumbó en los oídos de los hinchas la noticia tan temida, esa que precedida de bombos y platillos se fue a clavar como cuña en las tribunas auriazules: Ángel Di María fue vendido al fútbol europeo.

Benfica de Portugal será el club en el que aterrizará este flaco de piernas tan largas como talentosas, que entregó brochazos de su técnica depurada en el promocionado Mundial Sub. 20 obtenido por una selección argentina que lo tuvo como una de sus piezas clave. La institución lusitana, en la que jugará desde esta temporada nada menos que Oscar Tacuara Cardozo (¿vinieron los portugueses a propósito a dejarnos sin los dos mejores jugadores de la ciudad?), desembolsará 6 millones de euros por la ficha de Hueso, en una operación de la que también formará parte el volante auriazul Andrés Díaz, que acompañará a Di María en su travesía transoceánica.

El acuerdo se cerró en la noche de este jueves en Buenos Aires, tras una reunión mantenida por Pablo Scarabino, presidente de la institución de Arroyito, y Luis Vieira, primer mandatario de la entidad europea, y en el mismo quedó constancia de que Central mantendrá en su poder el 20% de una hipotética futura venta.

De poco sirvió la honestidad brutal del futbolista en sus declaraciones del jueves por la tarde, cuando aun desconocía la existencia y el desenlace de la reunión entre el mandamás de su en-ese-momento-actual-ahora-ex club y el presidente de su nuevo equipo, y se mantenía firme en su postura de dejar en claro que prefería seguir sudando en el Gigante al menos hasta fin de año.

A la frase que fue citada en el primer párrafo de este artículo deben agregarse otras como “El presidente sabe que me quiero quedar, pero eso no lo decido yo. Yo sólo debo adaptarme a las circunstancias” o “Está claro que para mí irme sería una desilusión. La verdad es que ahora no quería, pero creo que la propuesta que venga la van a agarrar”.

Aprendió una lección el estupendo zurdo que le llenó los ojos al mundo con su golazo a Chile en semifinales del Sub.20 de Canadá. Es hora de que sepa que en el ambiente del fútbol gobierna el dinero, y que la seducción que los fajos verdes o multiformes suscitan en clubes exportadores como el que lo vio nacer, irremediablemente convierten en estéril la voluntad de los futbolistas.

Por último: hace medio año, Central vendió jugadores por ocho millones de dólares. Está claro que no alcanzaron, porque a decir de los directivos esta venta alcanzaba ribetes de inaplazable…

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Di María reconoció, antes de la noticia, que prefería seguir