Tras los reiterados paros efectuados por los trabajadores municipales durante los últimos días de 2007 y los primeros hábiles de 2008, y a las puertas de una nueva medida de fuerza de 72 horas convocada para la semana próxima, la atención en las oficinas municipales comenzó a resentirse. Aún más, ahora el Sindicato va a la carga en el área Salud y envió una carta documento al Ministerio de Salud de la provincia para que refuerce la atención en los hospitales de esa jurisdicción.
Según señaló el secretario adjunto del Sindicato de Trabajadores Municipales, Antonio Ratner, se envió una carta documento al ministro Miguel Cappiello a fin de notificarlo de la situación de sobreexigencia a la que se somete al personal sanitario que mantiene las guardias mínimas en los efectores municipales durante los días de paro, y también para solicitarle que los hospitales provinciales se hagan cargo de la atención médica que los municipales no pueden brindar mientras continúa la medida de fuerza.
“La atención de la salud está garantizada y no hace falta que me manden ninguna carta para eso”, respondió furioso Cappiello, quien aseguró este viernes a la tarde a Rosario3.com no haber recibido aún la mencionada correspondencia.
Además, el ministro destacó que "nadie trabaja con sobre carga por ese motivo”. De todos modos, aclaró que los pacientes pueden concurrir libremente a los centros de salud provinciales si así lo prefieren, “sin que sea necesaria ninguna derivación especial”.
Antes del reclamo del Sindicato, el propio Cappiello anunció que si bien el presupuesto no aumentó todo lo que pretendía –subió sólo dos puntos: de 7,5 a 9.5 por ciento del total, aunque su expectativa en octubre era que alcanzara el 11 por ciento–, Salud tiene otras fuentes de financiamiento que se propone aprovechar, como por ejemplo aumentar lo que se cobra por las auditorías para la habilitación de centros de salud privados y por la inspección de farmacias.
Sin tregua ante un nuevo paro
El gremio de los empleados municipales pide un diez por ciento de aumento salarial retroactivo a diciembre y la Municipalidad propuso pagarlo desde febrero. Ese es el eje de un conflicto en donde ya se habla de una posibilidad –que el sindicato vería con agrado– de que fuera abonado con los sueldos de enero, aunque desde el lunes último no hubo reuniones entre las partes.
“No entendemos esta actitud de dureza, de cerrazón, de complicar las negociaciones", aseguró el secretario de Gobierno, Horacio Ghirardi, a Rosario3.com, quien agregó que el gobierno municipal está decepcionado ante la actitud del gremio porque "las medidas de fuerza complican mucho el funcionamiento de las oficinas municipales y los centros de distrito que están abarrotados de expedientes atrasados”.
Si bien el funcionario municipal resalta que los trabajadores del sector tuvieron en los últimos dos años una recomposición salarial del 60 por ciento, el secretario adjunto del Sindicato de Trabajadores Municipales, Antonio Ratner, respondió que el resto de los gremios ya están luchando por sumas superiores a la pretendida por ellos y afirma, en alusión a Ghirardi, que “es muy difícil dialogar con alguien que no tiene poder de decisión y necesita ir a consultar cada propuesta que se le hace".
"Quizás, lo más conveniente sea que se dicte la conciliación obligatoria y sea un tercero imparcial el que resuelva, aunque el intendente Lifschitz se empecine en decir que lo solucionará con el diálogo”, afirmó Ratner.
Además, el gremialista replicó a las declaraciones del secretario de Gobierno referidas a la falta de plata para afrontar el aumento requerido por los trabajadores, diciendo que “Ghirardi no dice las frases completas” ya que si el municipio no tiene los fondos suficientes, “puede pedirlos a la provincia”.
En ese sentido, Ratner dice que el sindicato tuvo reuniones con diversos funcionarios provinciales (el ministro de Trabajo, Carlos Rodríguez, la viceministra, Alicia Ciciliani y el subsecretario, Luis Ortega) que evaluaron como “muy positivas, ya que los tres se mostraron dispuestos a participar si eso contribuye a solucionar el conflicto.


