Habrá que esperar al menos dos sesiones más de la Legislatura provincial para que la restitución de los bienes de la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil sea realidad. Ese fue el reclamo que hicieron desde la propia institución porque pretenden que quede claro quién será el destinatario de esos bienes.

La Vigil fue intervenida el 25 de febrero de 1977 por el gobierno de facto que decretó su liquidación. No obstante, hoy conserva su existencia real sin cierre de liquidación e intervenida por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), a través de la figura de Carlos Merli.

La intervención solicitó a su vez la normalización de la entidad, sobre la base de que existen patrimonio, socios y una firme voluntad de continuar con su obra y actualmente se encuentra en elaboración el balance final de liquidación, en el cual deberán incluirse los bienes donados.

Este jueves a la mañana, ante el inminente tratamiento del proyecto de ley por parte de la Cámara de Senadores de la provincia, la Asamblea por la recuperación de la Biblioteca Vigil, cuyo presidente es Raúl Frutos, presentó en mesa de entradas del Senado un escrito por el que solicitan que los bienes se restituyan al actual interventor, ya que la personería jurídica original de la biblioteca aún no está liquidada.

“El artículo 2 del proyecto de ley es bastante confuso –explicó el secretario de la Asamblea, Carlos Taruselli, a Rosario3.com– y para evitar que los bienes durante tantos años reclamados tengan un destino incierto, solicitamos que antes de sancionar la ley se especifique bien a quién serán devueltos”.

Es que la asamblea no es la única agrupación que exige derechos sobre el patrimonio de la biblioteca Vigil. Otro grupo –la Asociación Civil Biblioteca Popular Constancio C. Vigil, cuyo presidente es Augusto Duri– disputa junto con la asamblea de socios el lugar de destinatario de los bienes a restituirse y esto motivó la presentación hecha este jueves, por los asambleístas en el Senado.

La Cámara alta provincial solicitó esta tarde un informe acerca de la figura del interventor Carlos Merli, a fin ahondar en la trama interna de la biblioteca y su pasado, y pospuso para dentro de dos sesiones el tratamiento del proyecto.

Una biblioteca con historia

La Vigil nació como una subcomisión de la Vecinal Barrio Tablada y Villa Manuelita pero el 11 de noviembre de 1959 se convirtió en una institución autárquica que no pararía de crecer. Años más tarde, la editorial funcionaba en su plenitud (Rubén Naranjo fue uno de sus impulsores y decía orgulloso que entre sus márgenes habían nacido 92 títulos y 16 colecciones) al igual que la escuela, la biblioteca, el observatorio y los cursos comunitarios.

En 1977, en medio del gobierno de facto y la desaparición y muerte de muchos de sus socios, la biblioteca fue intervenida por los militares. Sus nueve pisos y dos subsuelos fueron tomados por asalto, dando fin a ese proyecto educativo al calor de las llamas con las que muchos de sus libros fueron incinerados.