Britney Spears está desintoxicada y lo logró en apenas un mes. Su agente, Larry Rudolph, confirmó que la atormentada cantante estadounidense, de 25 años, terminó su tratamiento de rehabilitación y abandonó la exclusiva clínica de Malibú (California) en la que se apartó del fulgor de la fama por primera vez en su carrera.
Spears ha sido dada de alta del centro médico, tras haber "completado satisfactoriamente su tratamiento", según indica su manager en un comunicado hecho público por la discográfica Jive Records. Se desconoce a qué hora se ha producido su salida de la clínica. "Pedimos a los medios que respeten su privacidad así como la de su familia y amigos", añade el comunicado.
La princesa pop ingresó en la clínica el pasado 22 de febrero tras mostrar un comportamiento público cada vez más errático, con extravagancias como raparse la cabeza. Este descenso a los infiernos se inició hace unos meses a raíz de su divorcio y coincide con una parálisis de su carrera como cantante.
Pero los médicos consideran que ya superó sus problemas. Y en un tiempo récord. Mientras que en la mayoría de los centros de este tipo la estancia mínima es de 30 días –los que estuvo Spears–, el fundador de Promises, Richard Rogg, asegura que el ingreso medio en su clínica es de unos 45 días.


