Como en los viejos tiempos, saltó las vallas y se mezcló con el público, para saludar y firmar autógrafos (no, esta vez por suerte no se golpeó la cabeza). Pero más allá de aprovechar la visita para reafirmar sus lazos con los rosarinos, el viaje que el presidente Néstor Kirchner hizo este miércoles a Rosario, en donde participó de los festejos por el 50 aniversario del Monumento y de la celebración del 20 de junio, tuvo un neto tinte político, ya que estuvo plagado de gestos hacia partidarios y adversarios.

Si bien desde el gobierno se mantuvo el discurso de prescidencia entre los dos candidatos del Frente para la Victoria, el primer mandatario llegó junto al diputado nacional santafesino Agustín Rossi en avión desde Buenos Aires, lo que podría interpretarse como un guiño. Rafael Bielsa se tuvo que conformar con dos abrazos, uno en el palco frente al Monumento y otro en la Bolsa.

Párrafo aparte merece la especial atención prestada por el jefe de Estado al candidato socialista a la gobernación, Hermes Binner. Aunque estaba ubicado a un costado del palco de autoridades, el presidente se hizo espacio para ir a saludarlo. Luego Kirchner sorprendió al introducir en su agenda una palabra que hasta ahora no había aparecido: “Alternancia”. Al decir que era buena la alternancia, preparó el terreno para un eventual triunfo socialista. Es que como el gobierno no califica de opositor al ex intendente de Rosario, si la provincia cambia de manos –tal como anuncian todos los pronósticos– Kirchner no será señalado como perdedor. Otro dato que al presidente no se le escapa es que las encuestas hablan de voto cruzado y señalan que gran parte de los santafesinos seducidos por Binner elegirán en octubre a algún pingüino.

Pero más allá de la política, el corazón del acto fue como es tradición el desfile cívico, con la bandera más larga del mundo llevada por el propio público, una isignia patria con gusto a récord que ya tiene 13 mil kilómetros de extensión y promete sumar mucha más tela para celebrar en el 2012 el bicentenario de su creación. Además de la bandera, también fue muy aplaudido el desfile de los ex combatientes de Malvinas y de un grupo de conscriptos que había desfilado en 1957, en el acto de inauguración del Monumento.

Es verdad que este año no hubo tantos rosarinos en el acto de los festejos por el día de la bandera como en otras ediciones. Acaso por el mal tiempo o por el día laborable, el público fue bastante menos que el esperado. De todos modos, las banderas blancas y celestes estuvieron presentes desde temprano. E incluso se colaron algunas banderas partidarias que generaron bronca entre los "ciudadanos comunes". Por una parte, porque se quejaban de que algunos grupos estaban "aprovechando" el acto para sacar rédito, por la otra porque tanta pancarta obstaculizaba la visión del palco presidencial y todos querían ver al menos "un pedacito" de Kirchner.

Cuando terminaron los desfiles y los discursos (Lifschitz pidió que el 20 de junio sea un feriado no trasladable, Obeid agradeció a la Nación las obras en la provincia, Kirchner llamó a imitar a los grandes héroes de la historia) comenzó a caer una lluvia más copiosa. De todos modos, era la hora señalada para que el presidente se fuera a la Bolsa de Comercio, donde lo esperaban cerca de 300 empresarios. Allí, el primer mandatario bajó notoriamente el tono de crispación de sus últimos discursos y se mostró más como un estadista. Hizo un listado de los logros económicos de su gobierno y habló de la necesidad de apostar a un rumbo productivista en política de Estado, no de un gobierno.

No evitó el presidente hablar de la crisis energética y prometió que el Estado “va a actuar, ejercer poder policía” ante la falta de gas, que, según dijo, obedece a problemas en el transporte. En ese sentido, anunció que se ampliarán los gasoductos existentes que que se licitará la construcción del gasoducto del noreste, lo que permitirá traer más fluido desde Bolivia. También planteó la necesidad de realizar obras como el Circunvalar y la profundización del dragado de la Hidrovía. Además, destacó que “la ruta 9 (autopista a Córdoba) se viene construyendo con mucha fuerza”.