El cambio en los relojes que se realizó el pasado domingo 30 de diciembre fue impulsado por el gobierno nacional con el objetivo de ahorrar energía. Sin embargo, son varios los que se oponen. Primero fueron los mendocinos, que aseguraron que ni siquiera a las diez de la noche oscurece por el cambio en su provincia. Ahora también se sumaron los teatreros de la costa atlántica que señalan que la gente se queda hasta tarde en la playa y que las butacas quedan vacías.
En Rosario también hay detractores: son muchos los empresarios locales que no están conformes con los resultados obtenidos hasta el momento con el cambio de huso horario. En algunos casos, incluso, se llega a hablar de ciertos efectos negativos del horario que estará vigente hasta el 16 de marzo.
Desde la Cámara de Empresarios Gastronómicos, Hoteleros y Afines de Rosario aseguran que la gente no va a los restaurantes hasta las diez y media de la noche (horario en el que actualmente oscurece) y que esto hace que las sobremesas se extiendan hasta altas horas de la madrugada. “Los dueños de restaurantes o parrillas tienen que tener todo prendido desde la tarde y la gente no llega a comer hasta cerca de las 23”, dijo a Rosario3.com, José Luis Bocca, representante de los empresarios gastronómicos.
Bocca agregó que “no hay un ahorro importante en el sector porque no podemos cortar la cadena de frío, los ambientes deben estar siempre refrigerados para la buena atención al público”. El empresario cree que la situación energética para los comercios tardará en mejorar y se quejó por los altos montos que debieron destinarse a la compra de equipos electrógenos. “Los cortes de luz son cada vez más frecuentes y como no podemos apagar un freezer necesitamos de generadores propios”, añadió.
Por su parte, Elías Soso de la Asociación Empresaria de Rosario explicó que la medida de cambiar la hora “tiene buenas intenciones" y que la acompañaron desde el principio pero consideró que "con el paso de los días no ha dado los resultados esperados”.
Para Soso, esto es evidente en el hecho de que la mayoría de los comercios debieron extender su horario de atención una hora más y seguir consumiendo energía mientras están las puertas abiertas. “Abrir un negocio significa consumir energía y tenerlo más tiempo abierto implica mayor consumo de electricidad”, explicó Soso.
“Seguramente la medida de cambio de horario sirve para el ahorro de energía en las industrias pero no en los comercios”, agregó el representante de los empresario y continuó con que “probablemente estemos empatados entre el ahorro mínimo que se ha logrado y el uso intensivos de los aires acondicionados split”. Para Soso, las medidas que deberían priorizarse son el cambio de luminarias y la disciplina en el consumo energético.


